Morrissey y la Tolerancia







Morrissey y la Tolerancia

HYPERDRIVE

Por: Erreh Svaia

Eran épocas de escuchar Grindcore y Death Metal, nos fascinaba molestar a los vecinos con el Scum de Napalm Death y esas canciones cortas e intensas con tonos de guitarra que podían aplastar cucarachas, muchos incluso, ya estaban pensando en marcarse una cruz invertida en la frente como Glen Benton, el bajista de los Deicide que acababan de editar su disco de debut y se convertían en la banda más feroz del momento, fue en esa época en que llegó el Nevermind de Nirvana, una “revolución” para muchos, aunque para mi la “revolución” llegó con el Appetite for Destruction de los Guns N Roses unos años atrás, con el Nevermind pasó algo curioso, a los que escuchábamos heavy metal nos llamaron la atención las partes pesadas del disco, a los que escuchaban pop, les llamó la atención las partes más suaves del disco, quizá esa fue la razón del éxito de ese disco, aunque eso no le pasó a Husker Du o a los Pixies, que manejaban dinámicas similares a Nirvana, muchos años antes de que Cobain fuese conocido, incluso los Dinosaur Jr. debieron ser más famosos que Nirvana, yo ya escuchaba a los Dinosaur Jr. al tiempo que escuchaba a Carcass o a Sepultura, muchos de mis amigos les detestaban, pero lo que realmente abrió mis odios a otro tipo de música fueron los Smiths, confieso que les escuchaba casi a escondidas porque había mucha intolerancia en los llamados “Metalheads” de aquella época, los Smiths no eran para alguien que escuchaba Heavy Metal, pero muchos idolatraban a Phil Anselmo y a Pantera, a pesar de que sólo un par de años atrás, la banda era una mala imitación de Poison.

Resulta irónico que aún al día de hoy, disfrute tanto de escuchar a los Smiths, como disfruto escuchar a Venom o a los Cro Mags, los Smiths eran capaces de crear su propio universo al igual que los Velvet Underground, los Doors, Nico, Joy Division o Chet Baker, la guitarra de Johnny Marr resultaría tan icónica como la de Keith Richards con los Stones, de hecho Morrissey y Marr no eran muy diferentes de Mick Jagger y Richards, de Steven Tyler y Joe Perry o de David Johansen y Johnny Thunders, y ni que decir de la poderosa sección rítmica de la banda, que nada le pedía a los Joy Division, a los New York Dolls, a The Clash o a Bo Diddley, quien quisiera hacer menos a Morrissey o a los Smiths realmente no estaba bien enterado de lo que aquella legendaria banda, realmente “undergorund”, realmente “alternativa”, realmente “independiente” significaba, claro, los más “oscuros” tenían a The Cure, o los más etéreos a R.E.M., los más bombásticos tenían a U2, pero los Smiths ni siquiera llegaron a tener la mitad de éxito de esos grupos antes mencionados, y más que esos grupos, incluso, habían mantenido una actitud realmente punk, rebelándose contra muchas de las tendencias de la época.   

Hoy en día me resulta un tanto paradójico seguir pensando en un Morrissey como un personaje rebelde, no así Johnny Marr, que sigue haciendo música inconformista, aunque sin mucho éxito, Morrissey envejeció, y parecería que parte de su magia se fue con la juventud, hoy en día Morrissey pareciera más cercano a la ultra derecha, ultra conservadora que amenaza Europa, encuentra simpatías con el Brexit, con el racismo, considerando a su “raza” como superior sobre otras, y no dudo, que se traicione a si mismo viviendo en la liberal California, pero a la vez pensando que el “Make America Great Again” de Donald Trump, sea lo mejor que le ha pasado a los EEUU, resulta extraño que el “frontman” de los Smiths, que se convirtieron para mi en un icono de la tolerancia, hoy sea un hombre con tantos prejuicios, claro, Nick Cave puede salir a su defensa y decir que lo importante es la música, claro, así es, Michael Jackson podrá ser un tipo complejo, pero su música no deja de ser el trabajo de un genio, lo importante aquí sería tal vez que Morrissey pudiera hacer un disco realmente relevante otra vez, y no un disco de covers oscuros de los 60s como el que editó recientemente, que me pareció nefasto con excepción de un tema de Roy Orbison que me ganó por el tono nostálgico, nada más, hoy pareciera que poco o nada queda del icónico Moz, aunque ya hace unos años daba señales de algo raro, fetichista del pasado, fascinado con el norte del Reino Unido y despectivo con el sur, y no hay que olvidar que ya hace bastante tiempo Morrissey ya cantaba The National Front Disco, en Your Arsenal, su más famoso disco solista, que hablaba sobre una persona adentrándose en el mundo de un partido de extrema derecha, y de la “Inglaterra para los ingleses”, Nigel Farage hubiera estado muy feliz, Marine Le Pen hubiera pedido una versión en francés y la hubiera usado en sus mítines.      

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