martes, 31 de enero de 2012

Napalm Death-Utilitarian, UPCOMING

Ya se deja venir el nuevo disco de los dioses el grindcore, los enormes Napalm Death, música intensa para tiempo intensos, quien iba decir que aquellos chavales que iban a destruir la música y que se convirtieran en una de las bandas más importantes del metal extremo a nivel mundial, estén aqui 20 años después, más intensos y virulentos que nunca! una feroz manera de iniciar Febrero! Grind!

RED Trio + John Butcher-Empire

Portugal debe ser un lugar muy tranquilo, rara vez se sabe en las noticias internacionales algo acerca de ellos, y resulta a veces sorprendente saber que, aunque la libre improvisación sea un fenómeno europeo, con sus raíces en el free jazz, un grupo de este tipo salga de ese país.

El trío de nombre RED trío se compone un pianista, un bajista y un percusionista y para esta ocasión se hacen acompañar de uno de los mejores saxofonista de la actualidad, el inglés John Butcher, Butcher es un música que en verdad saber sacarle provecho a su instrumento y no por nada es considerado uno de los mejores, poseedor de una técnica bastante avanzada que igual lo puede llevar del free jazz, a la libre improvisación y algunas inclusiones en la música de vanguardia, Butcher, para esta ocasión asume un rol casi protagónico al frente del sax soprano, mientras que el trío mantiene un paso firme y constante, al cual Butcher va añadiendo intensidad poco a poco, Rodrigo Pinheiro, a cargo del piano es sin duda quien más podría resultar destacado con fluidas líneas de piano, que igual avanzan en línea recta, como en ocasiones tomando intrincadas direcciones.

Sustained es una pieza larga, dónde la dirección es principalmente dictada en momentos por Butcher y otras por Pinheiro, quien nos sorprende por su versatilidad y agilidad en el piano, aunque el bajo no es tan prominente en esta pieza, en la siguiente, Pachiderm, pareciera tomar un rol más notorio, hay de bajos a bajos, por ejemplo me suele agradar bastante el sonido violento de un Charles Mingus o más recientemente del guitarrista bajista Joe Morris, Hernani Faustino es poco más sutil en su ejecución, sus notas son oscuras, densas, una buena entrecruza de sonidos con el sax de Butcher, quien como ya sabemos añade infinidad de dimensiones a la música, Butcher por momentos durante esta pieza pareciera promover la integración mayor por parte de Faustino y Pinheiro pareciera aceptar este tácito acuerdo, ya saben, en el mundo de la libre improvisación europea, la equidad musical siempre está presente, y por ello también es importante mencionar el trabajo en la batería y percusiones a cargo de Gabriel Ferrandini, quien derrocha por doquier energía y mientras mantiene el ritmo, o por momentos coopera con el caos usando un arco para rasgar las cuerdas de su instrumento, participa exuberantemente en los ataques sónicos creados por el grupo, ya sea Butcher con su imitación del sonido de los elefantes, Pinheiro con esas líneas de piano inspiradas en ocasiones por un Cecil Taylor menos abstracto que de costumbre o el bajo híper activo de Faustino.

El tío y Butcher derrochan una energía poderosa, saben combinarse a la perfección para crear una entidad envidiable, una fuerza que se mueve a paso constante, que produce prodigiosas explosiones de sonido, Empire cierra el disco y es una pieza que de inicio se muestra distinta, con las percusiones y el bajo en el papel protagónico, mientras que Butcher poco a poco se va colando al igual que el piano de Pinheiro, evolucionando dentro del mismo disco, la que pareciera iniciar como una grabación de un trío junto a un “invitado”, avanza convirtiéndose realmente en una grabación de un cuarteto, con un Butcher integrándose de manera cabal al grupo, el cual pareciera apostarle de inicio a Empire, como la pieza principal del disco, para la cual crean una elaborada introducción con espacioso y lento avance de inicio, con unos Faustino y Ferrandini excelsos, con un Pinheiro que sólo se agrega tímidamente a la mezcla y con un Butcher que pareciera agregar algunos escasos efectos de sonido a lo que pareciera el soundtrack de una buena película de suspenso, cinemática hecha sonido, dirían algunos, poco a poco el sonido va adquiriendo fuerza y para cuando el mismo Ferrandini libera los demonios, el resto del grupo está más que dispuesto a externar la estocada final, Butcher pareciera invocar los demonios con cada exhalada de su aliento, Ferrandini le sigue atento y pareciera no querer ceder espacio, mientras que Faustino produce las notas más oscuras de bajo que hemos escuchado, y finalmente Pinheiro hace su aparición, para finalmente tomar un  papel protagónico en un duelo dialogo que se materializa entre este y Butcher.

Un disco disfrutable de principio a fin, que requerirá un poco de paciencia para el que no este habituado al mundo de la libre improvisación, pero que de seguro resultará un deleite para los seguidores de la música más experimental y arriesgada.

Richard Youngs-Core To The Brave

Richard Youngs nos sigue retando, quiere vernos llevar ambas manos a la cabeza y dejarnos pensando “¿Qué demonios pasa por la mente de este cuate?”, su discografía cada vez se vuelve más y más extensa y su música más y más enigmática, y es que sólo basta pensar que Youngs ha sido constante colaborador de gente como Jandek (si, ese tejano misterioso), Makoto Kawabata (si, el de los Acid Mothers) y Matthew Bowers (de los tremendos Skullflower), nos da una idea del nivel de eclecticismo que este multi instrumentalista inglés sabe manejar.

Una voz que pareciera hacer eco en la gimnasta vocal de Robert Wyatt, una guitarra que en momentos se inspira en Niel Young otras en Derek Bailey, y una capacidad para en momentos infiltrarse en el folk y a su vez asirse firmemente al minimalismo de un Steve Reich o un Philip Glass, son cualidad que Youngs muestra de sobra en su música, por si esto fuera poco, Youngs, en los últimos años ha estado produciendo 2 o 3 discos por año, hazaña que no podría parecer tan impresionante a primeras instancias, pero si tomamos en cuenta que cada disco de Youngs presenta una altísima claridad indiscutible, en verdad es una señal de un talento que parece inagotable.

Core To The Brave es uno de sus discos más recientes de este 2012, pareciera que cada disco de Youngs fuese conceptualizado en base a algo, en ocasiones su voz, en otras la guitarra, en otras la improvisación y otras los sintetizadores, y este en particular se centra en el bajo, un instrumento que Youngs habilita prominentemente con una poderosa distorsión y crea poderosos “loops” de este, agréguenle a esto extravagantísimas participaciones de una percusión que pareciera extraída del mundo de la música industrial y el free jazz por igual, nos dan uno de los discos, en verdad más peculiares de Youngs, uno que como su “casi”, colega de apellido, Neil Young, nos deja clara muestra del inconformismo musical de Youngs, así de su sabiduría para concertar con brillantes resultados un experimento, por más osado que este sea.

 Sweet Field of Life nos da de entrada esas sobresalientes vocalizaciones de Youngs, obvio descendiente vocal del Robert Wyatt más avanzado, por discos y discos Youngs nos ha dejado claro que su instrumento principal es su voz, pero no encasillemos tan fácilmente a Youngs, aunque sea un vocalista sobresaliente, al igual que Wyatt, lo suyo son los arreglos imaginativos y la experimentación constante, el bajo poderosamente distorsionado se repite una y otra vez, recuerdan esas últimas notas del White Light/White Heat? Dónde Cale y Sterling emitían notas de bajo tan destructivas como la pieza misma?. Imaginen por un momento ese sonido, y agréguenle unas percusiones, que fácilmente podrían remitirnos a unos Lightning Bolt (si, esos chicos de Brian Chippendale), pero no tan bestias, o a el buen Chris Corsano, y por que no, podríamos inferir que Youngs ha estado escuchando mucho a los Lightning Bolt.

The Sea of Providence continúa con la misma dinámica, bajo y batería a todo lo que da, no de una manera cuadrada y estricta, sino por el contrario, cacofónica y a su vez destartaladamente intensa, una pieza que a pesar del caos generado nos deja claro lo amenazante del tema y la vena cuasi religiosa que Youngs suele incluir en sus grabaciones.

La voz de Youngs podría parecer lo único coherente dentro de esta masa caótica de sonido, en una hermosa dicotomía entre la lógica y la ilógica, Youngs como un maestro de ceremonias en una curiosa celebración de el orden y el caos, We Are The Messengers mete un poco de más orden, sonando como una extraña versión de la música “doom”, por parte de Richard.

Forever Hills of Everyday (créanme para este tema ya me encuentro preguntándome de dónde sacará Youngs tantos títulos brillantes para sus temas), incluye pequeños coqueteos con algo de melodía, pero no mucha, no se hagan ilusiones, ya que siguen dominando por un lado la estricta repetición de los “círculos” de bajo de Richard y esas baterías rebeldes y belicosas formando un tornado de sonido alrededor de Youngs.

Youngs alimenta sin dudas la fantasía de una loca colaboración entre Robert Wyatt y los Lightning Bolt, algo que en la realidad pueda nunca suceder, pero que en el universo de Youngs se muestra casi palpable, casi como algo que pudiese funcionar, una mezcla volátil y que en verdad requiere de una imaginación fugaz, Young sigue con su implacable paso y sus altísimos niveles de calidad, hoy por hoy uno de los más grandes artistas trabajando bajo los radares y de origen verdaderamente “underground”, que nos demuestra que esos artistas que nos da un discos cada 2 o 3 años no son más que unos perezosos que siguen esperando a que su “musa creativa aparezca” sin darse cuenta que gente como Youngs no la deja ir y la explota a manos llenas.

domingo, 29 de enero de 2012

Leonard Cohen-Old Ideas

Lo que me asusta y me fascina de Cohen es que ya cuando inició su carrera, su “sonido” por llamarle de alguna manera ya estaba en  una etapa de madurez y de vanguardia a comparación de la música popular de la época, aún así, Cohen sigue manteniéndose a la vanguardia y sus escritos se siguen volviendo más complejos, más mordaces y más sabios.

Otro punto importante es que Cohen no ha cambiado sus ideales, sus principios o “valores” para alcanzar el “mainstream”, sus canciones de deseos insanos, odio, amor, culpa y demás siguen tan vigentes y tan incómodamente reflexivos, como lo fueron antes, tal vez más, y ha sido el “mainstream” el que ha tratado de absorber a Cohen y no este sumergirse en la comercialidad, poderosos ejemplos la participación de temas de Cohen en los soundtracks de Natural Born Killers o The Secretary como piezas centrales de las cintas demuestran una desesperada búsqueda de instalar a la brevedad ese mundo “post Cohen” que tanto predicaba Kurt Cobain y al que tanto ha escapado Cohen.

Going Home es “Cohen clásico” directo y perfecto, siempre manteniendo la oscura mirada del mundo al que Cohen nos ha acostumbrado, su manejo de las personas y de los puntos de vista, los ángulos de opinión que suelen manejar, algunos muy duros, implacables y otras veces piadosos, intimista a más no poder con piano eléctrico, sección de cuerdas y coros como de iglesia dominical, la voz de Cohen, a pesar de su edad no pierde nada de su característica fortaleza y contundencia, un hombre sabio, formado por los años, que no requiere mucho aspaviento para soltar un golpe certero y mortal.

En Amen se inclina un más por un ritmo jazzy,  para el que no conociese a Cohen, en base a la voz, no sería difíciles imaginarse una bestia humana del tipo de Nick Cave, pero envejecida, que aún sigue amenazante, con sus canciones de perversión, culpa y redención, y es que Cohen continúa básicamente una tradición iniciada en Francia por Brel, con canciones más humanas de lo permitido por la música pop, canciones y temas verdaderamente humanos y real y no la artificialidad y superficialidad del comercialismo, que resistieron y aún lo hacen Dylan, Lou Reed, Neil Young y precisamente Cohen.

Curiosamente el tiempo a puesto muy a la par la voz de Cohen con la de Tom Waits, su voz se ha vuelto más dura, pero le ha dado a la vez más cuerpo para llenar espacio de sus canciones, le ha dado más fuerza para llevar por si mismo el peso de un importante tema, sin requerir un mayor acompañamiento, como en Show Me The Place, o The Darkness, con su mayor dinamismo en el ritmo y esa guitarra robusta que nos transporta al Cohen más accesible y a la vez el más encantadoramente perverso y oscuro, con ese ambiente de bar a altas horas de la madrugada.

En Anyhow, el arreglo musical es fascinante y minimalista, y en Crazy To Love You brilla el Leonard Cohen más clásico, sin mucha producción y sin mucho acompañamiento más que su guitarra acústica, de vuelta el Cohen de So Long, Marianne o de Bird On A Wire, el poeta de la perdición directamente sobre la encrucijada, sin nada más que una guitarra.

Banjo es quizás la pequeña pieza “novedad”, que tal vez pudiera sonar atractiva de inicio, pero sabes que carece de la profanidad del resto y que básicamente se construye a partir de un motivo poco trascendente, cuando mucho es interesante escuchar a Cohen dándole un pequeño giro a su sonido, aunque nada que pese.

Cohen se vuelve más intimista con los años, pero su sonido adquiere una nueva madurez y una nueva confianza de que lo que hace siempre esta bien hecho, ya que en realidad no es un producto que busque adaptarse a las modas, es música atemporal, que suena tan fascinante como en los 70s y tan relevante como pocas, Cohen se reinventa en pequeños detalles, ya que en realidad no lo requiere, tiene algo que no puede anclarse en el tiempo, sino que por el contrario flota libremente a placer, Lullaby, es hermosa por demás y me trae a la mente un poco el sonido campirano del Neil Young más apegado a sus raíces, mientras que Differente Sides podría traernos memorias del Cohen más “movido”, como en su clásico First We Take Manhattan, Cohen tal vez no este creando una obra maestra, pero tampoco se está volviendo auto complaciente, la vieja serpiente sigue conservando su feroz ataque y su veneno, da gusto saber que "las viejas ideas" de Cohen, sean mucho mejores que las nuevas ideas de muchos.

martes, 24 de enero de 2012

Omar Souleyman-Leh Jani

Dabke, de Siria para el mundo, música popular, música de barrio, menospreciada en momentos (hay que tomar en cuenta que Siria posee una exquisita tradición de música clásica local), pero esto no ha detenido en ningún momento a Souleyman, Omar descubierto por el sello Sublime Frequencies ha tomado por sorpresa a conocedores y novatos en este rollo de la música étnica, con un sonido híper acelerado que más tendría en común con el punk o el heavy metal que con las cumbias o el reggaeton,  ccon cientos de producciones locales y una larga trayectoria como animador de toddo tipo de festejos en su natal país, a través de un par de discos de repercusión internacional, Souleyman ha conseguido colocarse en el gusto de “autoridades” de gusto como Bjork o Daniel Lopatin aka Oneothrix Point Never, más o menos así de acelerado es el rollo de Souleyman, una pausa y agarremos aire..

Souleyman re editando una de sus primeras grabaciones locales, Leh Jani, ahora en Sham Palace, sub sello de la ya mencionada SF, que se divide para concentrar su interés en nuevos artistas y re ediciones, etcétera, Mawal nos muestra casi tres minutos de la voz de Souleyman un MC fiero e intenso, que en partes nos podría recordar a Mark E. Smith, a Big Youth o a Henry Rollins en su intensidad vocal, y en su convicción de alma poseída manifestándose a través del micrófono, y con ese fraseo que pareciera golpetearnos como los mejores quejosos del punk, si, Johnny Rotten era genial, pero era un quejoso, para después ser literalmente atacados por el buzuq, (instrumento de origen sirio parecido al laúd, que pudiera ser semejante hasta cierto punto al banjo) de líneas fluidas y serpenteantes haciendo ver a Omar como un apto domador de réptilesm adicional a esto las precisas las percusiones programadas por Rizan Sa´id y sus zig zagueantes teclados, en Mawal, Souleyman no nos dispara rimas a velocidades demoníacas, es un sonido más relajante, da más espacio y los ecos prevalecientes en la producción parecieran hacer algo de eco con el fascinante dub,

Salamat Galbi Bidek es más dinámica, exótica y jubilosa, los teclados más fluidos toman parte principal, un extraño y lejano eco a esas líneas “acidas” del techno, lo cual nos hace entender porque muchos alinearon la palabra techno al hablar inicialmente de Omar, los ritmos bien marcados y esas líneas serpenteantes afirmativamente nos llevan a pensar que con seguridad este es un extraño pariente lejano de esa música originada en Detroit.

Leh Jani es la pieza central del disco, dividida en dos partes y mostrada ante nosotros en su versión original, un a versión menos acelerada que la que conocimos originalmente, pero no menos portentosa, una máquina de ritmos que no con cede ni un paso atrás que avanza de forma casi marcial y que ofrece una bese para las puntuales acentuaciones de metales tocadas a través de los teclados de Rizan, importante señalar aquí lo importante y pieza fundamental que representa este músico para Omar, prácticamente la mitad del proyecto con sus programaciones y ejecución en los teclados.

La segunda parte de Leh Jani continúa con ese golpe a la cabeza que significa la pieza, esta vez con una mayor incursión de sonidos del teclado de rizan y el buzuq, si nuevamente el buzuq lanzándonos líneas improvisadas, y Rizan incluyendo algunos quiebres en el ritmo para agregar variedad, cosa que en verdad, casi no resulta necesaria, ya que como en los mejores discos de los Stooges, los Velvet Underground o The Fall, sabemos que el ritmo es repetitivo, pero en el mismo grado resulta adictivo y no queremos que pare, no es repetición, como solemos decir, es insistencia.

Si Souleyman continúe con su racha de brillantes ediciones, sólo el tiempo lo dirá, colaboraciones no están muy lejanas, ya estuvo en contacto con Bjork y re mezclo temas del Biophilia, por otro lado, su acercamiento a Occidente cada vez es más inminente y muy probablemente su música sufra algunas mutaciones más adelante, así que es importante estar atentos al futuro de este brillante acto.

Leila-U&I

Este año Warp viene con todo y prueba de ello es este 1-2 de leyenda con Gonjasufi y ahora con Leila, la legendaria Leila Arab, a quien Bjork confiara la salvación de su Biophilia, luego de que el proyecto se volviera bastante complejo y que debo confesar, supo robustecer los bosquejos musicales de Bjork, no por nada Leila es una de las colaboradoras favoritas de la islandesa, y no por nada también una recomendación, de ni más ni menos que de Aphex Twin le valdría su entrada a Warp.

U&I (you and I, sorpresa!) es el cuarto disco de esta chica, sus dos discos anteriores nos mostraron una creadora ejemplar de intrincadas y enigmáticas texturas electrónicas y ni más ni menos, con ellos nos recibe en Of One, sonidos parcos y minimalistas, ese pequeño resguardo en la entrada para saber quien está dispuesto a seguir y quien no.

Activate I inicia realmente el disco, con un ritmo acelerado y sonidos abrasivos y de aparente extracto, hasta aquí, leila se muestra más accesible que en sus anteriores producciones, con un ritmo que fácilmente pondría a moverse a más de uno y desorientar a mucho, bienvenidos al mundo de Leila Arab, una especie de Alicia en el país de las maravillas electrónicas, bienvenidos a un nuevo mundo.

All Of This y Boudica, además de su electrónica de avanzada y coqueteos techno conllevan también un trabajo vocal, a cargo de Mt. Sims (en el primer tema), artista alemán más conocido por su trabajo en el arte del performance que de su trabajo musical, Leila y Sims desdeñan cualquier estructura conocida o pre establecida y hacen uso, o “abuso” de la forma libre, un trabajo robusto, Leila gusta de los sonidos fuertes a la Aphex Twin, Welcome To Your Life pondrá a temblar el sistema de bajo de más de uno con sus bajos distorsionados y de ultra baja frecuencia, un tema altamente dinámico y con una mezcla vocal sobresaliente, a pesar de no incursionar en lo vocal, queda muy claro que Leila está en pleno control del proyecto, electrónica de avanzada, con sonidos altamente abrasivos, pero que fácilmente podrían capturar a más de un ente atento.

In Consideration es un tema más oscuro, las vocales de Sims son tratadas de manera múltiple por Leila, un tema carente de ritmos, dónde los ecos fantasmales se hacen presentes y tanto Leila como Sims nos dan su versión de algo parecido a un canto litúrgico, para después terminar con un final abrasivo tipo Sunn O))), lo que me hace pensar en que estos debieran considerar a Leila para futuras colaboraciones, después de todo la chica es de la escuela de Bjork, en la que todo vale y todos pueden participar.

Eight me recuerda esas progresiones electrónicas a las que nos tenía tan acostumbrados Aphex Twin (no por nada la afición de AT por los sonidos de Leila), mientras que Anyway no es tan sorprendente y por momentos me recuerda esa loca electrónica que nos trajo alguna vez Bowie en sus experimentos berlineses en los 70s, cuando se hizo acompañar por Brian Eno y Robert Fripp, pero que resulta definitivamente el momento más accesible y amigable de un disco que definitivamente no lo es..

Interlace es abrasión pura, Leila llevando el sonido a su más pura y salvaje abstracción máxima, un radical cambio a sus discos anteriores en dónde Leila parecía arrojar sonidos, dejarlos progresar lentamente, permitiendo a los sonidos transformarse, ensancharse y respirar, mientras que en este U&I el sonido pareciera ensancharse de más, reventar los sistemas de sonido y no dejar espacio a nada más excepto la distorsión pura, e Interlace es el más puro ejemplo, todo un puñetazo en la nariz y la subsecuente Colony Collapse Disorder continúa con el mismo orden del día, sonidos “hinchados”, abstractos, de ensamblaje complejo, y vocales que parecieran ser torturadas entre las capas de sonido duro.

Leila parece haber alcanzado un grado de confianza mayor al que mostró en sus anteriores discos, el trabajar de cerca con Bjork y contar con el respaldo del ya tan mencionado Aphex Twin le han dado bastantes “tablas” al grado que no es de sorprendernos que la experimentación en este disco y su volumen sean tan directos y prominentes, la timidez y relajación de sus anteriores discos parecen haber quedado atrás y ahora Leila suena llena de músculo y sobrada en decisión y confianza, y agradecer a Warp por este fabuloso 1-2 de inicio de año.

Gonjasufi-Mu.zz.le

Ya desde las ondas recalcitrantes de White Picket Fence, sabemos que esta es una aventura muy diferente para Gonjasufi, el cuate este con la pinta de “rastafari”, y con el rollo de la espiritualidad a flor de piel, lamentablemente quienes esperaran algo similar a su dinámica colaboración anterior con The Gaslamp Killer, necesitarán buscar eso en otra parte, ya que esta vez Gonjasufi, habitante del desierto de las Vegas, viene solo.

Se que muchos dirán “otra vez va a mencionar a Dj Screw” y la verdad es que si, el impacto fundamental que el dj tejano ha tenido sobre la música es cada vez más omnipresente, escuchando White Picket Fence podemos establecer paralelos con la nebulosa y reptante música de Screw, y con  la humeante y alucinada producción de Lee Scratch Perry, además con Gonjasufi ya saben, el rollo espiritual juega un papel importante, más parecidas a mantras que a canciones, sus temas van fluyendo de manera no lineal, y Feedin´Birds pareciera evocar un poco esas melodías místicas que nos arrojaban los Bad Brains antes de que la dinamita explotara y el hardcore nos alcanzara a todos.

Sumach Ecks (el hombre tras el pseudónimo de Gonjasufi) es un tipo muy metido en el rollo espiritual, una alma perdida en las drogas, supuestamente rehabilitada a través de la meditación y el yoga, verdad o no, no sabría decirlo, pero su música tiene ese olorcito a hierba rastafari, la cual debe o debió conocer bien, Nickels and Dimes es más activa en sus ritmos, un Bob Marley más metido en el hip hop y en el soul, que en reggae para ponerlo en términos más sencillos.

Que si el disco es de muy corta duración, si, si lo es, menos de 30 minutos, lo cual para la generación Tumblr y Twitter, podría ser bastante, largo, ya saben los chicos lo quieren corto y rápido, como una petición de muerte, algo que sin embargo nos va dando una nueva manera de hacer música, nuestro tiempo se acorta, cada vez tenemos más acceso a la información, debemos absorberla rápido y pasar a lo siguiente, tal vez por eso algunos de los discos más exitosos últimamente son de corta duración, que si volveremos a la cultura pre – 60s?, no lo sé, el sencillo es algo que aún no se adapta a los fines artríticos y sigue siendo territorio meramente comercial, pero los ep´s siguen siendo parte fundamental del “underground” y de la independencia, de las tácticas ágiles de guerrilla, del hit & run.

Rubberband es sencillamente genial y arrebatadora, con sus percusiones sampleadas de batería de 2 centavos, pero que explotan en el momento justo con su mezcla de psicodélia, soul, funk y hip hop, y esa manera de vocalizar de Gonjasufi sencillamente turbadora y oscura, uno de esos discos para cuando los asistentes comienzan a retirarse, el alcohol empieza a terminarse y la noche empieza a dar paso al amanecer.

Editado en Warp, disquera de vanguardia muy metida en el rollo de la electrónica, no es de sorprendernos que Gonja nos recete este disco sencillamente extraordinario, bien filtrado a través de incontables sentimientos de nostalgia, melancolía, soledad, post-todo, bien en la onda del buen Scratch Perry, pero sin el saborcito del reggae, sólo el dub.

Timeout nos trae a la mente otro weirdo total, sólo basta imaginarnos un poco al buen Capitán Beefheart transformado a la religión rastafari y producido por Screw, una especie de canto dub, con la destartalada voz del Capitán, teclados “idos”, al estilo de The Caretaker y el hip hop lento y reptante, un disco fascinante que va directo al punto, sin ninguna desviación, Gonjasufi va directo a la yugular con un sonido único, mutado de infinidad de fuentes, con un Skin que en momentos me pareciera escuchar un poco de esos coros oscuros de los Beach Boys de la era Smile, un canto bastante fúnebre, más de lo que los BB pudieron alguna vez ser, The Blame podría ser lo más accesible, pero la melodía y la interpretación son tan decadentes que sería imposible pensar en que esto pudiese llegar a la radio.

Un disco único en dónde Gonjasufi nos da una muy peculiar interpretación, samples sacados al parecer de otras épocas, y una producción en realidad oscura y alucinante, un mal viaje que seguramente les pondrá a girar la mente, sin daños cerebrales que pudieran presentarse a posteriori, la música es mi droga, disfrútenla.

sábado, 21 de enero de 2012

Orthodox-Sentencia

Si alguno de ustedes tuvo alguna vez la oportunidad y el placer de ver la película “las Hurdes, Tierra Sin Pan” de Luis Buñuel, eso podría darles una ligera idea de a lo que puede sonar este disco, agréguenle como otra referencia más los soundtracks que Ennio Morricone hizo para Sergio Leone, seguramente esto terminaría completando la idea.

Orthodox es una banda originaria de la madre patria, o sea España, gente floja que no quiera poner a trabajar mucho sus neuronas podrían describirlos como una versión española de los Sunn O))), pero créanme, estaríamos cometiendo una grave injusticia de dar eso por hecho y nos estaríamos perdiendo uno de los grandes discos del 2009

Viniendo de una banda que anteriormente nos había regalado dos poderosos (con un sonido aún en estado de desarrollo) discos dentro del rollo doom/drone, conocidos como Gran Poder y Amanecer En Puerta Oscura, la dirección musical fue más o menos definida por este último, que alguna vez describí como “la banda de free jazz más lenta del mundo”, y dónde elementos acústicos cada vez empezaban a tomar mayor presencia, algunos toques instrumentales y vocales del nativo flamenco, voces atormentadas y esos alucinantes coqueteos con el mundo del ya mencionado free jazz, con tendencias cósmicas.

Sentencia se convertiría en el tercer regalo musical de la banda, una oportunidad más de desacreditar a todos aquellos que de primera escucha los calificaron como un clon de los ya mencionados Sunn O))), clones? Los Sunn O))) y su “power ambient”, tienen sus bases muy firmes en la electricidad, el poder tras de los Orthodox y de este Sentencia no proviene de la electricidad, sino más bien de ultra tumba.

Imaginemos por unos segundos, un demencial “jam” entre Charles Mingus al bajo, Sunny Murray en la batería, Cecil Taylor al piano y Ramóncito Montoya en la guitarra, luego de varios días de free improv sin parar hasta el punto del exhausto total, y producidos bajo el esquema del Chopped & Screwed (o chopeado y escurrido como me gusta llamarlo) del DJ Screw, bajo el sol inclemente del desierto y sabrán de que se trata Sentencia.

Ataques de piano, un trabajo de bajo acústico formidable, que de inmediato me traen a la mente al ya mencionado Mingus, una batería que da espacio, que respira y en momento se ensancha, y una voz tan atormentada y tenebrosa que sería el equivalente a traer de la tumba el cadáver de Camarón de La Isla y ponerlo al frente de las vocales del grupo a través de un ritual vudú.

Sentencia significó a la banda luchando con todo su poder por diferenciarse, por hacerse de un nombre propio y desmentir a todos sus críticos, si, los mantos y capuchas de monje pudieran convertirse en un artefacto hasta cierto punto que distrae de la esencia de la música misma, pero hagámoslo a un lado, con una música de esencia tan cinemática, lo visual viene solito a la mente, el dolor, la muerte, el cosmos, el desierto, el calor y la sed se recrean en imágenes mentales casi de inmediato, Marcha de la Sangre es un hibrido de himno de batalla, canto fúnebre y no se que más, en el más puro estilo Morricone con banda de metales salido del Ejercito de Salvación, Ascension podría referirse a la religión, a la muerte y resurrección, o igual a aquel abrasivo ejercicio de free jazz que nos regaló el ENORME John Coltrane, teoría no muy errada si tomamos en cuenta la gran influencia del free jazz en este disco, y por último la imponente …Y La Muerte No Tendrá Dominio, menos peculiar, más cercana al drone, con baterías lentas y poderoso ruido de guitarras eléctricas.

Este disco en mi muy particular y humilde opinión (la que siempre mandará aquí será la suya propia), representaría el pináculo del sonido de los Orthodox, el alcance definitivo y depuración de un sonido muy propio de la banda, universal y a la vez muy nativo, tal vez pocos lo escucharon, yo quede maravillado, esperando más de la banda, el sonido para su siguiente disco cambio, tal vez las raíces heavy metal de la banda les llamaron muy fuerte y su sonido mutaría a algo más tradicional, menos experimental y más accesible, pero nos dejaron este discazo para disfrutarlo de principio a fin.

viernes, 20 de enero de 2012

Wiley-Evolve Or Be Extinct

El estatus de Wiley en su natal Inglaterra es casi el de un tesoro nacional, por un lado sus aportaciones a la música electrónica y por otro su ascenso de MC callejero a estrella y abanderado del llamado grime, su música siempre interesante representa la evolución del hip hop en Inglaterra, al que alguna vez grupos como Portishead o Massive Attack se habían acercado tímidamente (reconociendo la riqueza musical del genero y la imposibilidad de encontrar MC diestros vocalmente), el grime vendría un poco a balancear el esquema, con gente como Wiley o Dizzee Rascal capaz de convertir sus rimas y frases en una arma mortal de muchos impactos por minuto, el grime, pariente nervioso y claustrofóbico del hip hop americano, con ritmos quebrados, inquietantes y con MC en verdad explosivos.

Rascal se convertiría en la estrella comercial (alumno de Wiley por cierto), pero Wiley se llevaría el reconocimiento de la crítica, músico o prolífico por demás, con tantos discos, eps, mixtapes, dvs, sencillos que supongo que el mismo ha de haber perdido la cuenta hace algún tiempo, Wiley inició su carrera con aquellas épicas batallas de MC en pequeños locales que alguna vez terminaban en batallas a puños y que eran grabadas en video y después comercializadas en los círculos “underground”, lo que distinguía poderosamente a Wiley no sólo era su destreza vocal, también la capacidad de crear musical electrónica vanguardista, lo que lo llevó a expander considerablemente su audiencia.

Los primeros discos de Wiley sirvieron para dejar bien cimentada su reputación como “la cara del grime”, pero Wiley evolucionó y dejó rápidamente las calles, sus rimas se volvieron más personales, uno que otro sencillo alcanzó repercusión comercial y Wiley se halló tentado por los sellos discográficos grandes, a lo cual cedió, para sólo resultar muy molesto con la experiencia, recuperando su independencia y creando cantidades portentosas de música narrando su experiencia con las multi nacionales y con la música comercial.

Su regreso a las calles se vio coronado con 100% Publishing, dónde Wiley presumía su nueva independencia y autonomía, alardeando tener el 100% del control sobre su música, privilegio que sintió escaparse de sus manos al trabajar con sellos discográficos mayores, 100% Publishing significó una grato regreso de Wiley a sus épocas salvajes y experimentales, dónde los ritmos parecieran desbordadse de las bocinas y su verborrea intensa como en sus inicios, pues adivinen que? Evolve or Be Extinct sigue exactamente la misma línea, intenso de principio a fin, aunque concientemente más controlado, Wiley se escucha con cierta madurez que le permite dar al disco más flexibilidad y un mayor abanico de sonidos, si, Wiley en verdad está evolucionando a velocidades insospechadas para un artista de su trayectoria, dos o tres discos por año, de contenido sobresaliente, que nos hace pensar, como mantiene este ritmo Wiley?

Welcome To Zion arranca el disco y las frases de Wiley disparadas a toda velocidad se hacen presentes, aunque el ritmo de la música es pausado y los sintetizadores aparecen de manera siniestra, las calles nuevamente resuenan en la música de Wiley, Evolve or Be Extinct es un torbellino de palabras, Wiley saca lo mejor de su compleja ejecución vocal al ritmo de intrincados sonidos electrónicos y bajos intermitentes, nadie recita sus líneas con la convicción y total maestría vocal como Wiley, el título, una clara referencia a un Wiley que desea quitarse la etiqueta de “maestro del grime” y trascender.

Link Up, Boom Blast y Money Man tienen suficientes elementos para sobresalir con un Wiley refinando sus habilidades, agregando suficientes ganchos vocales y comerciales para sacar el hip hop mundial del estancamiento, y regresar a Wiley a su puesto estelar, Weirdo, Scar y Can I Have a Taxi Please muestran a Wiley re escribiendo las reglas del hip hop, grime o como le quiera llamar, mezclando funk, electrónica y hip hop de manera poco usual y saliendo avante en ello.

Sólo un disco más en la carrera de Wiley? Si, uno más, pero no uno cualquiera, el rey cuya corona alguna vez pareció correr peligro de perder el brillo, lo recupera y nos deja otra lección de sus habilidades vocales y musicales, difícil poder entender de dónde surgen tantas ideas y de manera tan rápida en la mente de Wiley, Evolve Or Be Extinct es Wiley nuevamente poniéndose a la cabeza vanguardismo musical dentro del hip hop, e imponiendo sus reglas, no esperen que las pistas de baile se llenen de gente escuchando a Wiley, mejor métanse a un closet y reboten contra las paredes hasta enloquecer, que este disco fue hecho para eso, el “chico esquimal” nuevamente demuestra su continua evolución y los insospechados lugares a dónde está llevando el hip hop, no por nada gente como Lex Luger (producto en boga en el hip hop de vanguardia estadohundidense, pone tanta atención en los arreglos musicales del grime, Wiley sólo les señala el camino.

REVEH-MEGANICE MEGANOISE, Martyrs Of The Modern Era Records 014!

REVEH

MEGANICE MEGANOISE

Martyrs Of The Modern Age 014

Recorded and Mixed In January 2012 At Sunken Fortress
All Music Composed, executed, recorded and mixed by: RV
Instruments used for this recording: guitars, fx.



01 MEGANICE
02 MEGANOISE

"a brutal display of noise..."

dl: http://www.mediafire.com/?sjgbzrz1av3flb9

jueves, 19 de enero de 2012

Rick Ross-Rich Forever

El llamado “Teflon Don”, Rick Ross, ese “hip hoperoestadohundidense que tanto esfuerzo tuve que hacer para cubrir su pasado como guardia carcelario, y enaltecer su pasado como “gangsta”, con el fin de no perder sus “tablas” callejeras en ese mundo cada vez más “hipócrita” del hip hop, si ya saben, de repente todo es cadenas de oro, empresarios salidos de las calles, mujeres al por mayor y bravucones armados, (quisiera que alguno de ellos en verdad se fuera a de paseo a ciudades de México o Colombia en donde no durarían vivos mucho tiempo) pero no estamos aquí para hablar de que hace Rick Ross o que no hace fuera de los escenarios, ya que ante un micrófono, con la producción de Lex Luger y con la colaboración en ocasiones de Waka Flock Flame o de Kanye West ha  hecho música bastante interesante, prueba de ello su disco pasado, precisamente titulado Teflon Don, en dónde piezas aplastantes (sin hacer alusión al peso de más de 100 kilos de Ross) como Blowin Money Fast y MC Hammer (ambas caracterizadas por la impresionante producción de Luger) catapultaron a Ross a los niveles de estrellato que el ya mencionado West o Jay-Z han alcanzado, sin ponerlo en una situación tan incómoda como la de West o Z, convertidos en verdaderos “ricachones” y que ya difícilmente les puede uno creer su contacto con las calles.

Y es que en verdad estos últimos años el hip hop ha estado dominado por dos grandes corrientes emergidas del “undergound”, por un lado, Luger, con ese sonido pesado y amenazante mezcla de los “crujidos sureños” y herencias del violento “grime” inglés, que ha valido para dar una verdadera sacudida al hip hop y volverlo peligroso otra vez, y por otro lado el iconoclasta hip hop del cual gente como Lil B, o los Main Atrakionz, que buscan a toda costa romper con los moldes y paradigmas del hip hop, poco a poco el alguna vez efectivo “gangsta rap”, comienza a ceder paso, a enterar en una etapa de madurez y declinación, la cual era de esperarse, ya que mucho a terminado convirtiéndose en una parodia de si mismo.

Ross se alinea con Luger y el track producido por él, le sirve de templete para el resto del disco, si Ross canta o no sobre sus “riquezas y su fortuna” es algo que puede tomarse y hacerse a un lado, pero su voz como de oso grizzly enojado en Holy Ghost (alguna referencia a Albert Ayler? Claro que no…) ya es señal de que este viaje no es un viaje cualquiera, es una experiencia extraña que vale la pena conocer, que si el rollo de Ross es el mismo rollo de West y Jay-Z, lo pongo en duda, aunque Ross goce de popularidad, su música es demasiado hardcore para llegar a lo pop.

Mmg Untouchable y Fuck Em son piezas extraidas directamente de la  escuela de Luger con siniestros sintetizadores, omnipresentes bajos y un tornado de percusiones a velocidades meta humanas, que ponen a Ross en una posición en la que el hip hoppero en verdad debe esforzarse para no ser sobrepasado por el peso de la música (otra vez, sin referencia alguna al peso de Ross), Rich Forever, que cuenta con la aparición de John Legend podría ser lo único cercano al pop presente en este disco, aunque la pieza parece más un tema de connotaciones fúnebres que un brillante tema comercial, agréguenle los bajos ultra bajos y teclados de los 80s y seguimos con un disco extraño de inicio a fin.

Keys To The Crib pareciera ser el único que tema que podría tener cierto atractivo popular, pero nuevamente la voz de Ross y su gruñido la pone en un nivel callejero y la aleja de gente con gustos demasiado refinados, mientras que Last Breath, en la que se hace acompañar por otros hip hopperos nuevamente pone a Ross a prueba y es que resulta bastante entretenido escuchar a Ross al tope de su garganta y su voz, en un entorno intenso que exige bastante de si mismo y que el “Don” ponga gran parte de si mismo para no hundirse.

King Of Diamond bien podría ser “MC Hammer”, con esa producción estilo Luger, los teclados amenazantes y las percusiones avasalladores, Ross puede jactarse sin duda de ser uno de los hip hopers más amenazantes de estos tiempos (junto a Waka Flocka) ya que su voz junto a este estilo de producciones en realidad se convierten en un arma de destrucción masiva, queremos que Rick se olvide de querer ser un “ricachón”, que se siga haciendo acompañar de la artillería pesada de Luger, siga siendo de la calle y que se olvide de refinamientos superfluos y como dicen en el ámbito del hip hop, que diga las cosas como son.

martes, 17 de enero de 2012

Korn-The Path of Totality

De entrada me encontré un tanto confundido con el primer tema Chaos Lives In Everything (que pareciera decirnos claramente lo que pasa por la mente del grupo) un tema que pareciera sonar a un renovado y con nuevas pilas Marilyn Manson, si este alguna vez decidiera meterse en el rollo del dubtsep, por un momento pareciera que los Korn que conocí hace años hubiesen desaparecido y ahora sólo fueran Korn de nombre, en lo particular debo admitir que nunca seguí la carrera de este grupo con detenimiento, sus primeros discos me parecieron interesantes, hasta cierto punto, pero mucha de su estética pervirtió hasta cierto punto el heavy metal tradicional, al grado que muchos chicos dejaron de escuchar bandas tradicionales como Black Sabbath o Deep Purple, a favor de bandas “alternativas” como Limp Bizkit, Papa Roach o Linkin Park, recuerdo bien la anécdota que platicaba con amigos hace unos años respecto a que en la secundaria solíamos escuchar a Led Zeppelin, a Sabbath o a Purple, bandas clásicas, junto a bandas más nuevas como Metallica, Slayer o Megadeth, mientras las nuevas generaciones que escuchaban a Korn o a Slipknot no tenían eso, una tradición les había sido robada y la música se había vuelto pura superficie sin raíces.

Si bien, no toda la culpa es de Korn, como suele mencionar Mike Patton, parte de la culpa fue de sus épocas con Faith No More, cuando fueron sembradas las raíces de este movimiento conocido como nu metal, sería más tarde cuando este adquiriría mayor notoriedad e infame renombre, por un momento bandas más enfocadas a un metal poderoso y agresivo desviaron su atención a este “hibrido del metal” (como Sepultura, por ejemplo), que después, como todos los “sabores del mes” sería olvidado por completo, dejándolos por completo de lado, hecho que también robo los reflectores a bandas de verdadero “metal evolucionado” como Cannibal Corpse o Morbid Angel que parecían emerger del “undeground”, y cobrar fama, pero que toda esta época de confusión iniciada con Nirvana, seguida por el pseudo punk de Green Day, continuada por el nu metal y por el pop punk, terminarían robándoles de su merecida oportunidad de volverse algo más “mainstream”.

Bien, Korn continúa editando discos, más extraños cada vez por cierto, como si la banda finalmente sacara a flotes sus verdaderas intenciones, alejándose por completo del metal pesado que supuestamente era una base de su sonido, The Path of Totality pareciera todo menos un disco de metal, tal vez si Korn no contara con toda una historia detrás podría decirles que es un interesante disco de debut que integra al dubstep (genero por excelencia inglés) a la escena “alternativa” estadohundidense, Kill Mercy Within no deja de llevar esos coros cortesía de la casa, pero las guitarras pesadas son utilizadas sólo como adorno y la voz de Jonathan Davis es relegada a mero corista, el protagonista aquí es el ruido digital y los ritmos robustos, algo aún más presente en My Wall, que bien podría ser algo de música nueva por parte de bandas como Prodigy, pero no Korn.

Narcissistic Cannibal es otro ejercicio extraño de agro-música, con coros listos para cantarse en las grandes arenas, pero que créanme, se olvidan luego de unos minutos, aunque no puedo negar lo contundentes de los ritmos, estos se convierten en un mero ejercicio de terquedad de una banda que quiere mostrarse relevante y furiosa, pero cuyo sonido pareciera ser arrastrado por el tiempo, lo cual tratan de ocultar aferrándose a nuevas tendencias (aunque el dusbtep no es algo precisamente nuevo).

Se que puedo sonar necio señalando lo mismo una y otra vez, pero si recordamos la historia del “grunge” por ejemplo, las bandas que se volvieron estandartes del movimiento como Alice In Chains y Pearl Jam, fueron olvidadas y maldecidas cuando surgió la siguiente moda, lo mismo pareciera sucederle a Korn, lo que pareciera resultar en la banda tratando de adquirir un nuevo disfraz para sobrevivir a estos nuevos tiempos y a la falta de “novedad” en que caería el llamado nu metal, un disco que suena a novedad por segundos, pero que termina derrumbándose, volviéndose tedioso y redundante.

Para este 2012 viene nuevo disco de Soundgarden, alguna vez una de mis bandas favoritas, si bien Soundgarden tuvo su época de gloria subterránea como parte de las bandas originales de la Sub Pop y la SST, y una de las primeras bandas de Seattle en ser firmados por una disquera multi nacional, la banda fue perdiendo su encanto y su espontaneidad, convirtiéndose en mera estrellas musicales, que prefirieron desaparecer antes de caer junto con todo el movimiento “grunge”, el resto lo sabemos, el alguna vez genial Cornell y sus desvaríos con Audioslave (cenizas de otra gran banda (Rage Against The Machine) y después su disco con Timbaland que fue una buena idea en papel, mal ejecutada después, esperemos que Soundgarden haga un buen  análisis de este disco, que sepan buscar un sabio equilibrio entre su pasado y el presente, que sepan que el “grunge” está bien muerto y no renacerá jamás, que tratar de revivirlo sería hundirse y que por otro lado reinventarse pueda ser tan riesgo y de consecuencias no tan saludables como sucede a estos Korn, por otro lado por ejemplo está el caso de Metallica, que se reinventaron con el Death Magnetic y después desaparecieron y se volvieron a crear vía Lou Reed en el Lulu, su nuevo disco anunciado, no busca recrear sus viejas glorias pasadas en el mundo del “thrash”, pero tampoco volverá a su era de gloria con el Master of Puppets, sino que buscará retomar el buen camino que llevaban hasta el famoso disco negro.

The Caretaker-Patience

Y pues Netlle (o DJ /rupture como le quieran llamar) se fue de boca con su disco El Resplandor: The Shinning in Dubai, un extraño intento de llevar esa atmósfera del soundtrack original de de la película El resplandor de Kubrick, mira que trabajar con el soundtrack original a manos de genios como Lygeti, Bartok y Penderecki, un disco que prometía mucho pero que encontré un tanto aburrido, pero vayamos un poco más allá, a lo metafísico del asunto, a dónde Leyland Kirby, hombre de muchos alias, conocido aquí como The Caretaker, trata de retomar la película desde “adentro”, si recuerdan bien, esas escenas en que el personaje de Nicholson de plano pierde la cordura y se encuentra en un bar dentro del hotel, dónde pareciera que las memorias de aquel lugar revivieran y le jugaran bromas pesadas a su mente, es precisamente en este punto dónde todo el concepto de Kirby toma vida, dónde nace The Caretaker, en una obsesión adquirida por Kirby de retomar esa música que aparece ahí y retransmitirla a través de ciertos procesos para acercarse a lo que sería el funcionamiento orgánico de la memoria.

The Caretaker consiste precisamente en indagar en buscar música de esas épocas (la pre- guerra, en este caso música de Frank Schubert grabada en 1927) y someterla a varios filtros, delays, ecos, reverbs y distorsiones para transformarla y que esta pudiera, como hacen los arqueólogos al enterrar piezas “adquirir la patina que da el tiempo”, esa característica que deja el paso del tiempo, una tarea tal vez fácil en lo físico, pero compleja en lo sonoro.

Por si todo este rollo introductorio no fuese bastante complejo ya, The Caretaker nos trae una “vuelta de tuerca más”, su “soundtrack metafísico”, para El Resplandor, convertido en proyecto, ahora crea el soundtrack para la película Patience de Grant Gee, en verdad, algo que suena enredado, pero y que hay de la música?

Empecemos con Everything Is On the Point of Decline, tema con que abre el disco, una especie de “vals” del más allá, un piano que se nos presenta de manera fantasmal, sometido al tratamiento “granular” de Kirby, quien en cierta forma se ha convertido en candidato a la “corona” dejada por Brian Eno dentro del genero “ambient”, Krrby pareciera no interferir mucho con la música en su forma, pero si en su esencia, la vuelve distante, frágil y oscura a la vez, convirtiendo algo que pudo ser grabado el día de ayer en un tema que pudo ser ejecutado hace más de 90 años, en sus manos el tiempo se vuelve un instrumento más, ahí la magia de Kirby y de su proyecto, que no sólo deshumaniza la música, también le quita su contemporaneidad y la vuelve añeja, Ad If I Were Sinking Into Sand bien podrían ser las últimas notas tocadas en un piano mientras el Titanic se hundía, resonando estás mientras la nave se aproximaba al fondo del mar, y es ahí, precisamente ahí, dónde la magia de Kirby se hace tan presente, en la facilidad con la cual su música crea imágines en nuestra mente y como transforma su proyecto en un “surreal” y “metafísico” proyecto multimedia  que sucede en nuestras mentes.

Approaching The Outer Limits of Our Solar System (si, Kirby trabaja títulos como si estos fueran para nombres de películas) es un tema más amenazador, más oscuro, el sonido granular podría ser el paso del tiempo sobre una vieja cinta, o la fuerte caída de un aguacero mientras escuchamos un viejo disco de nuestros abuelos, así de mágico resulta el trabajo de Kirby, el cual llama poderosamente mi atención por esta, muy personal teoría, en la cual siento que el tiempo, a medida que vamos creciendo pareciera correr más aprisa, 5 minutos para un niño parecieran eternos, para nosotros, ya en edad adulta se vuelven un pequeño instante, tratamos de meter freno, de hacer que el tiempo no corra, pero este se escapa cada vez más aprisa de nuestras manos, y es precisamente en esa añoranza en dónde The Caretaker toma pieza central y mete freno al tiempo, establece su propia lógica y su propia dimensionalidad, consiguiendo de esta manera el equivalente a  un viaje inter dimensional de algo del pasado que se materializa frente a nuestros ojos, u oídos, como un fantasma, un disco para disfrutarse una tarde oscura y con lluvia.

Eyvind Kang-Visible Breath

Para hablar de este disco empecemos primero mencionando a Stewart Dempster y a Julien Priester, ambos músicos de metales que participaron el disco Monoliths & Dimensions de los geniales Sunn O))), ambos músicos con carreras por separado, Dempster dentro del “deep listening” de Pauline Oliveros y Priester como participante en los 70s en los discos de John Coltrane y de Herbie Hanncock, además de un par de discos como solista de “jazz cósmico”, creo que ya con esas dos referencias es suficiente para que las expectativas suban un poco y ahora si poder hablar de Eyvind Kang, músico del vecino país del norte, estudiado en composición clásica pero con gran afinidad  por géneros transgresores como el free jazz, el ambient y el punk, Kang se convertiría en músico de compañía para artistas como Mike Patton, John Zorn y los Sunn O))), además de encargarse de dirigir la orquestación del últimos disco de estos últimos.

Para este Visible Breath, editado con la siempre brillante Editions Mego, Kang no sólo se hace acompañar del dúo ya mencionado, también trae de regreso a Steve Moore, de los Earth y Jessika Kenney, ambos también parte de la grabación del M&D, el disco abre con Visible Breath y con una inmersión total en el mundo del drone y el ya mencionado “deep listening”, que nos obliga a poner atención en sonidos que a primer escucha no son perceptibles pero que poco a poco se van desplayando ante nosotros.

Visible Breath fácilmente podría encajar en el espíritu del ya mencionado Monoliths & Dimensions de los Sunn O))) en el sentido de que avanza de igual manera, a paso lento pero firme y poco a poco va transformándose frente a nosotros, un disco que requiere de paciencia, que sonará muy extraño para los no enterados en el rollo del “drone”, pero que a la larga recompensa la paciencia invertida, es muy importante recalcar que los protagonistas de esta pieza, tanto Dempster como Priester viven en una realidad “alterna”, repleta de ambientes oscuros y sonidos cósmicos, transmisiones a otros planetas en otros idiomas y en realidad convierten la visión de Kang en un fenómeno y en una experiencia fuera de este mundo realmente, que luego de llegar a un punto climático, nos suelta por unos instantes al vació y se convierte en un tornado de almas, la pieza llega a su conclusión de manera caótica y espectacular a la vez, demostrándonos la maestría de Kang para dirigir todo esto, crear una fuerte tensión y una sorprendente “vuelta de tuerca” al final.

Monadology por otro lado se basa de inicio un poco más en el sonido de las cuerdas, por un lado Kang en la viola y Timb Harris en el violín, acompañados por Cristina Valdez Steve Moore en el piano, una pieza más difícil y compleja que la primera, formada por piezas fragmentadas que se presentan de manera intermitente, una pieza menos lineal que la primera, en a cual los sonidos que se van acomodando meticulosamente de manera pausada, para dar paso a pasajes más complejos dónde nuevamente Priester y Dempster llevan la pieza a momentos en verdad cargados de tensión.

Para cerrar el disco, Kang se hace de los servicios de la “curandera” Susan Alcorn, en la guitarra y de Miguel Frasconi quien interpreta sutiles percusiones en cristal, dándole una fragilidad palpable a la pieza, ayudando poderosamente a la “cristalizar” la visión de Kang.

Un talento como pocos, comparable al de gente como Nico Muhley que han estado ayudando portentosamente a llevar la música de vanguardia a un lugar insospechado hace algunos años, facilitadores para muchos y genios visionarios traídos de otro universo, dedicado en cuerpo y alma a materializar las imágenes mentales de músicos salidos del “undergound” como Mike Patton, los Sunn O))) o Ben Frost, los “Van Dyke Park” de nuestros tiempos.

John Cale-Paris 1919

“Nada me asusta más, que la religión con entrega a domicilio” diría John Cale en Hanky Panky Nohow, una de las piezas más hermosas hechas por el alguna vez compañero de grupo de Lou Reed, cuando Cale dejó a los Velvets, se dice que se llevó las tendencias artístico-destructivas del grupo, pero Cale jamás hizo un disco abrasivo como White Light / White Heat, Cale se dedicó a crear obras que buscaban un fino equilibrio entre el pop y la música clásica, retomando sus raíces europeas y buscando un nivel de intelectualidad que lo pusiera en un mismo nivel literario que el que buscaba Reed, por cierto Reed, si hizo discos abrasivos, despedazando por una lado la teoría anterior.

Hanky Panky Nohow es un “dulce” hecho música, tal vez una de las primeras muestras de la admiración que Cale sentía por el “Beach Boy mayor”, Brian Wilson y de la cual más adelante inclusive compondría una canción (Mr Wilson), una muestra de las habilidades vocales de Cale y la sutileza y buen gusto en la musicalización.

Paris 1919 es un disco exquisito, me atrevería a decir que lo mejor que ha hecho Cale, de la mano de Chris Thomas, uno de mis productores favoritos (quien más se ha sentado en la silla de ingeniero de sonido con Pink Floyd y con los Sex Pistols?), que le da los elementos suficientes y el enorme campo de acción para que Cale nos de un disco de “altos vuelos”, que por un lado es enormemente un trabajo con aspiraciones “literarias”, a la vez se convierte en un trabajo accesible, un disco cuya portada predominantemente blanca y con un Cale en pose reflexiva, es fiel reflejo de la música, la voz de Cale, como siempre un agasajo tomando protagonismo total en una serie de relatos intrincados , acompañados de el delicado acompañamiento, algunas veces orquestal, concebido y realizado casi en su totalidad por Cale (con incursiones claves, hay que mencionar de miembros del grupo Little Feat), quien rara vez volvería a sonar tan poderoso, tan indestructible, tan dueño de la situación (a pesar de haber hechos discos más potentes).

Paris 1919 es en cierta forma un viaje a través de Europa cortesía de la nostalgia de Cale que nos lleva de los verde campos y prados a las grandes ciudad por emerger luego de la revolución industrial, Andalucía, un canto a otra de sus añoradas tierras europeas (muchas de las historias aquí son incorrectas e inexactas, cabe mencionar, muchas de ellas basadas en recuerdos de la niñez de Cale, como en Child´s Christmas In Wales,  o en relatos leídos por él, inclusive, años más tarde Cale confesaría no recordar el significado de algunas de ellas.)con un delicado arreglo de guitarra llevado a cabo en partes por Cale y otras por Lowell George, quien con sus expresiva ejecución de guitarra se convertiría en pieza clave de este disco, probando nuevamente asertiva la selección de músicos de acompañamiento para este disco de parte de Cale, Macbeth por otro lado es un explosivo boogie rock, una de mis piezas favoritas del disco y nuevamente Cale aquí se muestra inteligente, al incluir al baterista de Little Feat quien brilla por completo en una aplastante ejecución del instrumento, mientras Cale deja salir un poco de esa manía que se manifestaría más claramente avanzada su carrera.

El tema que da el nombre al disco es la delicadez clásica de Cale manifestándose por completo, el pop y la música clásica enamorándose a primera vista, (You are a ghost, la, la , la , la) se convertiría más tarde en un eco en mi mente, y porque no decirlo el nombre de este blog), si, claro, Mc Cartney metió arreglos de cuerdas en Eleanor Rigby, pero nunca lo hizo con la maestría de Cale, una en verdad poco conocida pero majestuosa pieza que no por nada le valdría a Cale una reputación de orquestador maestro y que los pondría en la silla de productor de un buen números de grupos.

Graham Greene nuevamente es Cale uniendo en sagrado matrimonio el pop y la literatura, apoyado fuertemente por un complejo arreglo de batería, y un relato un tanto intrincado nuevamente sacado a flote por un brillante coro con un omnipresente corno inglés.

Ven que en ocasiones los artistas buscan hacerse de dinero rápido editando discos con motivos navideños cuando se acerca el fin de año, Cale nunca tuvo esta intensión en 1973, cuando edito este disco, sin embargo lo convirtió en uno de mis discos favoritos para escuchar en esas temporadas, y siendo muy honestos en cualquier temporada, Cale sabiamente envuelve un sin fin de sentimientos de añoranza, esperanza y nostalgia en un disco que brilla por su sutileza y buen gusto, la obre cumbre de Cale me atrevería a apostar sin temor a perder.

Mudhoney-Piece Of Cake

Inusual disco de uno de los grupos verdaderamente “malditos” del rock, herederos de potentes bandas de “garaje” como los Kingsmen, los Sonics, Blue Cheer y los Stooges, Mudhoney nació de una de las mitades de Green River, la primer gran banda “underground” de Seattle, Green River era el sonido del “mainstream” encontrándose con el “underground”, los chicos que por años había sido fans de Kiss, Alice Cooper y Aerosmith y que repentinamente había sido maravillados por el DIY de la escena hardocre punk de los Black Flag, los Germs y Minor Threat, luego de discusiones internas el grupo se fragmento y una parte se fue a formar Mother Love Bone y posteriormente Peral Jam, la otra se convirtió precisamente en Mudhoney, banda en verdad inquieta que puso a la ahora famosa Sub Pop en el mapa, y que rápidamente huyó de Seatle, luego de que el “grunge” empezara a cobrar fama (al igual que los Melvins), y es que una cosa era muy clara para Mudhoney, no deseban ser una banda local, ni tampoco el “sabor del mes”, favorecidos fuertemente por la búsqueda del siguiente “Nirvana”, Mudhoney se encontró con un contrato para grabar con Warner Bros., situación que dejó a muchos boquiabiertos, ya que resultaba insólito que una de las bandas más reconocidas del “underground”, finalmente fuera “fichada” por un sello multi nacional, los Mudhoney sólo respondieron que lo habían hecho por que Warner había sido la disquera de Devo, una de sus bandas favoritas.

Piece of Cake es el debut estelar en las “grandes ligas” de Mudhoney, editado ene l año de 1992, Piece of Cake es todo menos un “debut”, una banda ya veterana, que no concede ni un centímetro a la comercialidad que se pudiera esperar del primer disco de una banda, aquí no hay nada de accesibilidad, de hecho Mudhoney (al igual que haría The Melvins), editan uno de los discos más extraños de su carrera, crean un sitio en dónde l punk y el “garaje” convergen por igual,  y bueno otras cosas bizarrísimas, como el techno lo fi con que inician el disco, Piece of Cake, simboliza a los Mudhoney tomando con cero seriedad su debut (lo que en verdad era de esperarse), No End In Sight se convertiría en uno de sus clásicos, punk rock en el más puro estilo de los Stooges tocado con más convicción que cualquier otro contemporáneo, con un Mark Arm al frente del grupo, llevándolos a la manía total con una actitud heredada del mismismo Iggy Pop, un tema que da gusto cantar.

Despúes una oda al wah y al fuzz, “estandartes sónicos” de la música de garaje de los 60s, Make It Now, que también podría recordarnos esos temas de soundtrack que se usaban en esos años para acompañar las películas de motociclistas, tipo Easy Rider, con sus buenas dosis de psicodelia incluida, When In Rome continúa resaltando la influencia de los 60s sobre Mudhoney con un inició tocado en la farfisa de Arm, y la portentosa habilidad de los Mudhoney de crear coros en verdad pegajosos que se quedan en la mente, “el próximo Nirvana?”, no, ni cerca, pero una bestia completamente diferente que da gusto conocerla, Suck You Dry es otro clásico enorme para la posteridad, si bien Tocuh Me Im Sick se convertiría en el “himno” de la banda, Suck You Dry se convertiría en el sucesor, con un poderoso ritmo de bajo distorsionado, batería explosiva y la incursiones de guitarra de Arm y Steve Turner que de seguro tendrían a los ejecutivos de la Warner al borde del colapso, “debut comercial?”, Piece of Cake no lo es, para nada.

Piezas como Blinding Sun demostraban un Mudhoney que expandía sus horizontes, que si bien incluía más melodía, en ningún momento buscaba las mieles del éxito, al contrario, se volvía más y más extraño, “grunge?”, si, si quieren, pero no el “grunge” de Alice In Chains, de Pearl Jam o de Nirvana, sino el “grunge” original, la música apestosa de los Skin Yard, los Melvins y de Green Rivers, punks que amaban a por igual a Black Flag, a Minor Threat, y Black Sabbath o a Blue Cheer.

I´m Spun es el Mudhoney “más heavy” que pudieran esperarse, con esos ritmos como de “tornado”, gracias al brillante trabajo del baterista y de las guitarras, y Arm poseído por completo por espíritu de Iggy Pop, si bien este disco no podría compararse con el debut de los Stooges, mucho podría tener que ver con el Fun House, se dice que es el debut más barato de una banda desde el debut de Black Sabbath, barato si, ruidoso, apestoso, pero digno de admirarse, Mudhoney se va de frente contra las expectativas comerciales y edita uno de sus mejores y más atrevidos discos en una disquera en extremo conservativa, lo cual vuelve el evento doblemente disfrutable, agréguenle a esto las masivas dosis de humor que Mudhoney suele manejar en dónde nada es sagrado y todo puede suceder, sin duda Warner se encontró en sus manos con unos “Devo” que no podrían manejar y que no estaban dispuestos a conceder ni una pizca de su independencia.

viernes, 13 de enero de 2012

The Flaming Lips And Yoko Ono-S/T EP

Ha sido en ocasiones difícil seguir a los Flaming Lips (no tanto con los Radiohead, que de plano le dan al clavo en ocasiones y otras se van de boca por completo), si bien los Flaming Lips tuvieron un modesto inicio allá en los 80´s, en una hermosa era musical en el vecino país del norte que se cree que es todo América, con una gran ineptitud musical,  pero eso si una fuerte dosis de creatividad, la banda se unió a ese grupo de músicos que optaron por fusionar sus orígenes y actitudes punk con  el pasado psicodélico de la década anterior, sus primeros discos desplegaron una estética de banda de garaje muy dañada por las drogas, que si bien no los puso a la cabeza del movimiento, si los hizo formar parte rescatable de él, poco a poco yendo hacia una dirección musical más refinada, más pop, pero sin perder su esencia “underground”, los Flaming se fueron convirtiendo en los candidatos a ser los nuevos Jane´s Addcition, con un Wayne Coyne (líder de la banda) usando a los de Los Ángeles como base para “vender” su proyecto a la Warner Bros, porque no, si su sonido no estaba tan lejos de el Farrell y compañía?

Una larga relación con la casa del conejo Bugs los llevó a episodios verdaderamente “surreales” y porque no? Si Coyne siempre ha tenido algo de Willy Wonka, su extraña aparición en la serie Beverly Hills 90210 fue algo bizarro para una banda que apenas un par de años atrás tocaban con los Butthole Surfers, Husker Du y los Meat Puppets (íconos del nuevo sonido independiente estadohundidense), pero también sería en esta época cuando la banda daría sus primeras muestras de verdadera genialidad, añadiendo nuevos músicos y consolidando ese sonido psicodélico, parte Jane´s Addiction, parte los Replacements, parte los Beach Boys, que solía forjar Coyne, en lo personal, la banda me hizo “click” hasta el Clouds Taste Metallic, un disco soberbio en dónde el pop se mezclaba con “nubes” de verdadero “ruido metálico”, cortesía de Coyne que había sobre grabado su guitarra bastante distorsionada al final del disco y a la refinada visión musical inspirada en Brian Wilson, sería aquí cuando la chispa de la ambición despertaría en los FL, con posteriores discos que al igual que Wilson décadas atrás, encontraban un difícil equilibrio entre el agradable pop y la osada experimentación, el Zaireeka, The Soft Bulletin y Yoshimi Battles The Pink Robots, les dieron una reputación indestructible, sumado a un show multimedia extremadamente ambicioso los convirtió en uno de los actos musicales de primer nivel, tal vez por todo esto los FL perdieron un poco de piso después y discos posteriores como At War With The Mystics o Christmas On Mars casi se volvieron paródicos, excesos no requeridos que los frenaron un poco, algo que sucede cuando todos te hacen creer que no te puedes equivocar, corrigieron el camino con Embryonic, pero al parecer los Flaming pasaban por una etapa de creatividad desmedida, y ese deseo de hacer de los discos una experiencia más allá de lo musical solamente, inclusión de “gadgets” como dulces de goma, juguetes luminosos y demás que en mi humilde opinión se convertían en “distractores” y desmerecían la música, por otro lado un ep de colaboraciones con los Lightning Bolt me hicieron voltear nuevamente la mirada a ellos, el grupo retomaba sus raíces experimentales y volvía de nuevo a el formato adorado por excelencia en la escena independiente, el EP en un disco que pareciera darnos una visión extrema y de lo más retorcida de que le pasaría a Tom Waits si se le pasara la mano con el LSD.

The Flaming Lips and Yoko Ono es nuevamente otro EP grabado por la banda en conjunto con la genial “madre del noise”, la “bruja” favorita de todos, un interesante atentado a las estructuras musicales convencionales y a los que creen que los Flaming Lips es un mero grupo de pop, y es que ya de entrada The Fear Litany suena a esos soundtracks de película de ciencia ficción de los 70s, con esos teclados de gélida atmósfera líneas de bajo minimalistas y vocales apenas susurradas que pudieran recordarnos a Damo Suzuki en Future Days, Do It! Con sus percusiones tribales nos puede recordar definitivamente a los Can más exuberantes, manteniendo esa obsesión de Yoko por la repetición de letras minimalistas (no olvidemos la aplastante Why?), si bien en el Plastic Ono Band y en el Fly, Yoko estableció una extraña y telepática relación con el krautrock de los Can, pareciera que en esta ocasión ambas partes buscaran ahondar en ella.

Brian of Heaven me trae un poco a la mente la psicodélica desmedida de los Butthole Surfers, una pieza lenta en la cual las voces tanto de Coyne como de Ono toman el papel protagonista por primera vez en el ep, bañados en generosas dosis de reverb y ecos,  formando una poderosa “pared de sonido” al más puro y maximalista estilo de Phil Spector.

Atlas Eets Christmas es posiblemente de lo más convencional del disco, un retroceso a lo más pop y maximalista de los Flaming Lips, recargándose bastante en su época del clásico The Soft Bulletin, mientras Yoko, también saca su parte más suave, esa que interpretaba junto a Lennon, Happy Xmas War Is Over, convirtiendo el tema en una de esas canciones que parecieran producirse con el único fin de ser cantadas en temporadas navideñas.

Un disco admirable, si bien con ciertas fallas, nada despreciable, prueba (otra más de las muchas) de la relevancia de Yoko Ono y su influencia y capacidad de trascender y adaptarse a los nuevos tiempos, así como otra prueba más de los Flaming Lips de querer seguir combinado el pop más comercial con la experimentación ambiciosa, y que hasta ahora han sabido llevar a cabo de una manera digna, esperemos que no se pierdan como los Sonic Youth (contemporáneos por cierto de los 80s)