Diana Krall-Glad Rag Doll (2012)

Diana Krall-Glad Rag Doll (2012)

Debo admitir que hay varias cosas que de una manera natural me llevarían a no hacer una reseña de mis impresiones luego de escuchar un disco de Diana Krall, la primera de ellas es que nunca había escuchado un disco completo de ella, la segunda es la referencia de conocidos que además de escuchar a la Krall, también son fanáticos de artistas como Michael Buble y cosas como Ill Divo, conceptos musicales que en verdad no son de ningún interés para mi, ya que considero que son productos orientados a un mercado cuya búsqueda de música es contraria a la que busca un servidor, poca experimentación hay en géneros como el pop vocal, por más inclinaciones que este muestre hacia el jazz, Frank Sinatra, Tony Bennett o Sarah Vaughn, jamás serán.

Pero bueno, hay dos cosas que me han hecho gravitar hacia este disco (bueno la portada podría ser una tercera, si este es un cochino mundo sexista), una de ellas es la obvia relación de señor Elvis Costello con la señora Krall, marido y mujer, claro esta, con un Costello alguna vez relevante y siempre inquieto cada vez influyendo más en la carrera de su esposa, lo cual no resulta del todo malo, después de todo, debemos reconocer la acertividad por momentos en la carrera de Costello, de quien en cualquier momento podemos esperar algún chispazo de genialidad, por otro lado, tenemos a un personaje que tengo tiempo de admirar y que sin duda, cada vez que aporta algo a algún otro músico da de que hablar y su huella musical resulta tan única que es notoria a más no poder su presencia y en este caso hablamos del señor Marc Ribot.

Robot es todo un personaje, capaz de mezclar en sus estilo el vanguardismo de un Robert Fripp y el salvaje experimentalismo de un Derek Bailey, y de pasadita evocando el espíritu free jazz de Albert Ayler, hay que recordar que Ribot ha sido constante colaborador de gente como John Zorn, Bill Laswell y Tom Waits, lo cual sin duda lo hace una carta inesperada y con inclinación a sorprendernos cada vez que aparece, y este Glad Rag Doll de la señora Krall no es la excepción.

Mención aparte se merece el piano ejecutado por la Krall, el cual suena maravilloso al sumarse a estos temas clásicos del género, la voz impecable de Diana es otro punto alto para los amantes del género, innegable que la señora posee una tremenda cadencia musical, y ni que decir cuando esta se suma a la intensa y peligrosa guitarra de Ribot en temas como There Aint No Sweet Man Thats Worth The Salt Of My Tears, Tema en dónde Ribot aparece de manera brillante y le roba el show dramáticamente a la Krall, con una guitarra que mete disonancias inesperadas y evoca el blues en todo momento, y resulta fascinante por momentos escuchar a la Krall en el piano siguiéndole el juego, o en los caprichosos arreglos acústicos de Just Like A Butterfly Thats Caught In The Rain, claro, hay temas como You Know I Know Evrythings Made For Love dónde la Krall brilla por si misma, acompañada de sus buenos músicos, pero es en temas, nuevamente con Ribot, como en la que da título al disco, en dónde se nota, y mucho el peculiar estilo de Ribot, o en la más alegre Im A Little Mixed Up, dónde en verdad se nota la MANO de Ribot en el proceso, guiándolo, alentándolo y llevándolo a sitios que la Krall por si mismo no hubiera podido,  agregando interesantes toques de riesgo a un disco que pudo haber pasado sin pena ni gloria.

Glad Rag Doll posiblemente no sea el mejor disco de Diana Krall, posiblemente tampoco sea el mejor disco en el que a participado Ribot, pero si es un disco en dónde este último vuelve a dejar su notoria huella y que ayuda en gran parte ha hacer del proyecto algo inesperadamente diferente, sorprendente y que supera cualquier expectativa.

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