El Fin Del Mundo...Como Lo Conocemos

El Fin Del Mundo...Como Lo Conocemos (And I Dont Feel Fine...)

Anteayer descubrí porque súbitamente mi velocidad de lectura se había alzado drásticamente, algo que de inicio achacaba yo al cambio de casa, la tranquilidad del nuevo lugar, el dejar atrás la violencia de la ciudad, un baño más amplio dónde no hace calor, claro esto ayudado por el cambio de clima, y que mis hijas duermen más temprano y dan un poco más de tiempo libre en las noches (esto sólo cuando la más grande no me despierta a las 2 o 3 de la mañana para que la lleve al baño)

Hacia unos 3 o 4 meses que mi revista The Wire no había llegado, a pesar de haber informado sobre el cambio de domicilio desde el mes de Junio, la revista en papel no llegaba, molesto reclamé muchas veces a la oficina de servicio sin que esta me supiera dar una explicación creíble de porque las revistas no llegaban, anteayer, la respuesta vino a la mente, el mensajero pidió disculpas por estar incapacitado y entregó un paquete con las tan peleadas revistas, razón principal por la cual ahora me explico el motivo principal de porque de la rápida sucesión de libros de Vonnegut, Burroughs, Palahniuk, Jodorowsky, Rusdhie, entre otros, claro, la revista ocupaba mucho tiempo de ese espacio dedicado a la lectura, cosa que no me hace feliz del todo, ya que definitivamente prefiero dedicar ese escaso tiempo a Pynchon, DeLilo, Hunter S. Thompson, Ballard y Murakami, que a la revista, por más interesante y brillante sea su contenido.

Así que mis estimados amigos de The Wire, les levanto la fatua y les perdono la vida, agradezco me dieran la oportunidad estos meses de volver a retomar mi condición y poder regresar a esos tiempos e lectura veloz y edificante, vicio sano que no pienso dejar en lo cercano, ya que siento que me brinda un poco más de claridad y asertividad en mis pensamientos.

En pie mi promesa de algún día poder darme el tiempo para sentarme y escribir mi tan añorado libro, mucho del poco tiempo que me queda libre se va aquí, y no me arrepiento ya que la música por mucho tiempo ha ocupado un lugar importante de mi vida y dudo que lo dejará de hacer, aunque con estos nuevos y revolucionados tiempos uno nunca sabe que nuevo panorama nos traerá el mundo de la música, escuché por años mis viejos discos de Led Zeppelin, MC5, Jimi Hendrix y The Velvet Underground, cosa que difícilmente sucede con los nuevos discos, no les pasa? A veces tenemos acceso a miles y miles de nuevos artistas y propuestas, que muchas de ellas pasan rápidamente a través de nosotros y su tiempo de vida se convierte en segundos, perdiendo la oportunidad a medida que pasa el tiempo, de adquirir el estatus de clásico de esos viejos discos, pueden mencionarme discos actuales que alcancen el estatus del Pet Sounds de los Beach Boys, del Forever Changes de los Love, del Spiritual Unity de Albert Ayler o el Super Ape de Lee Scratch Perry? Cierto, es una bendición a veces tener acceso a tantas propuestas, discos que sin el Internet muy probablemente nunca hubiésemos conocido, artistas que se hubieran quedado por siempre en el anonimato o que solo hubieran gozado, como muchos en el pasado, de algo de popularidad local, como los Pylon o los Death (los de Detroit, no los death metaleros de Florida).

Vivimos nuevas épocas y creo que los libros jamás pasaran de moda, no como les sucedió a mis adorados casetes (de los cuales llegue a tener muchos), de mis estimados discos compactos (de los cuales tuve algunos, muchos de ellos grabaciones viejas que nunca conseguí en casete), y de los abundantes mp3, que agradezco su abundancia, pero que cuestiono su trascendencia, tengo muchos libros en digital, y me resulta extraño aún leer en una pantalla, agrega a esto que no es tan sencillo llevar una computadora, por más pequeña que sea al baño, al carro o al parque, o a la bicicleta estática mientras se está en el gimnasio, claro, muchos libros imposibles de conseguir, seguirán estando ahí, en la red de redes para el que quiera buscarlos, pero la sensación del papel, su olor y el reto de ir viendo como hoja tras hoja vamos aprendiendo y absorbiendo algo nuevo es aun incomparable (aunque tal vez los mayas tenían razón y el mundo se acabará, por lo menos como lo conocíamos), agreguen eso que sin una conexión y energía, no hay lectura en el mundo digital, mientras que un cómodo libro de bolsillo, probablemente nos podrá acompañar en los últimos días (y noches a la luz de una fogata) del mundo, antes de llegar a su final (si es que llega, madres malvadas).

Así que señores de The Wire, gracias por regresarme el gusto de leer un buen libro, gracias por regresarme ese pequeño espacio y por devolver a la vida esas pequeñas capsulas o ventanas a otros mundos, no les dejo, pero abrí un poco más los ojos y re descubrí que hay más mundo fuera de la música de vanguardia, los Sunn O))) y Derek Bailey.

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