Antibalas-Antibalas 2012

Antibalas, eso es a veces lo que necesitamos para salir adelante del día a día, uno de esos chalecos a prueba de proyectiles, y en cierta forma, hay que decirlo, esta orquesta poderosa de músicos con influencia africana nos proporcionan por un momento, un chaleco que nos protege de la vida, encapsulando nuestros sentidos, por lo menos, durante el curso de este disco, en al cual esta poderosa banda de influencias africanas y caribeñas (influencia poderosa en el mismo Fela Kuti) descarga su rítmico contenido de manera furiosa.

Parte de lo poderoso de este disco, radica precisamente en el momento que estos Antibalas están viviendo actualmente, el renacimiento del fuerte interés por el Afro Beat, re ediciones del legendario material del GRAN Fela Kuti (de las que ya hemos escrito aquí), el musical Fela!, que ha tenido mucho éxito, y que precisamente, la música está a cargo de este singular grupo, los Antibalas, geniales impulsores de este género y que al parecer acaban de encontrar la comunión perfecta a través del musical con su gran inspiración, siempre apoyados por sus importantes “padrinos” musicales, gente como los hijos del gran Fela Kuti, Seun y Femi y el mismo director musical de Fela, el GRAN Tony Allen.

Dirty Money abre este disco del mismo nombre con un ritmo intenso, en el que la banda con una poderosa combinación que se despliega ante nuestros oídos, teclados y baterías en comunión perfecta, con una batería inquieta en el más puro estilo del legendario Tony Allen, un ritmo que rebota con singular vitalidad,  apoyados en todo momento por una vibrante sección de metales (saxofones, trompetas y trombòn), es así como de esta manera los Antibalas consiguen recrear parte de ese gran encanto del genero con singular fidelidad, con los pies bien firmes en el funk, el jazz y los ritmos latinos-caribeños que sirvieron para dar poder a la combinación musical que Fela Kuti bautizó como Afro Beat, una pieza impresionante que fácilmente recrea las incendiarias entregas de Kuti, sumándole ese impresionante de ritmos latinos que estos Antibalas, originarios de Brooklyn debieron absorber en Nueva York.

The Ratcatcher cambia el juego, es una pieza menos intensa, con más espacio para la interacción entre las intermitentes secciones de metales y los teclados, sumemos a esto los incontenibles ritmos de la batería, a los cuales se suman las guitarras agregando selváticas líneas musicales, un teclado que busca el liderazgo y la dirección musical en todo momento, una sección de metales bien inspirada y sin limites, un tema que la banda permite respirar y tomar fuerza como si fuera un incendio, con un saxofón que en ocasiones toma la delantera y desata una mayor furia, unos teclados bien metidos en los 70s, que emiten alucinantes secuencias, sin duda un triunfo enorme para los Antibalas al recrear tan enorme sonido sin caer en la copia barata, agregando originalidad y toques propios de cada uno de los integrantes de esta banda, sin caer nunca en la imitación o el plagio, la pesadez y la psicodelia de los teclados de Victor Axelrod, los saxofones entrelazados de Staurt D. Bogie y Martin Perna, las guitarras espagueti de Luke O Malley y de Marcos García y la siempre estelar batería de Miles Arntezen, que se conjugan de manera brillante aquí, para después dotar a Him Belly No Go Sweet de una marcada originalidad, que arranca de primera mano con la fuerte influencia latina de metales y percusiones, un tema que en verdad se convierte en algo muy propio de ellos, sin el frenético paso de los temas anteriores y con una melodía en un tono más combativo, si bien Fela cimentaba sus grandes creaciones en la batería de Tony Allen, sus teclados y sendos coros femeninos, los Antibalas despachan los coros, pero refuerzan los teclados y la sección de metales que se cruza por completo de continente y en ocasiones suma esa herencia africana y latina tan importante, como en el caos bien controlado de Ari Degbe que podría derrumbar fácilmente en minutos el local dónde se ejecute, con una precisión y una cadencia prodigiosa, la banda para algunos segundos para que las guitarras se asomen y después re inicia el ataque, con sus ágiles metales que aprovechan sabiamente cualquier espacio para introducirse, picar y huir cual abeja furiosa, al tiempo que el teclado va construyendo brillantes y melódicas líneas musicales que como gusanos barrenadores rápidamente se incrustan en el cerebro.

Antibalas hace los suyo y lo hace con una intensidad y repercusión digan de admirarse, ya que en varios certeros golpes han conseguido traer de vuelta e imponer un sonido considerado del pasado, destruyen la nostalgia y plantan firmemente la bandera del Afro Beat con renovado poder y una visión plenamente hacia el futuro.












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