Dan Deacon-America

Sin duda alguna la música de Dan Deacon ha crecido exponencialmente desde su ultima entre musical y es que este América resulta en verdad aplastante, desde que inicia con la poderosa Guilford Avenue Bridge, dónde la disonancia electrónica se encarga de tumbar la puerta a nuestros odios de una senda patada, nos damos cuenta de ese regocijo por el ruido que géneros como el heavy metal han perdido, poderosas percusiones le siguen como en un ritual bastante insano, ni el tan envilecido metal industrial de los Ministry ha alcanzado estos grados de magnificencia y rebeldía, que Deacon alcanza fácilmente con el primer tema y que después se da el lujo de apaciguar en momentos, Deacon ha descubierto una dinámica muy similar a la que solían manejar hace un buen de años los Animal Collective, sólo que muy probablemente ayudado por el hecho de ser una sola persona le es posible maneja a la perfección la toma de decisiones y el poder enfocarse con mayor agudeza, algo que a veces los AC batallan últimamente para hacer, es así como este tema se convierte en puro músculo pesado que muele con facilidad los tiempazos y los sentidos, y así tan fortuitamente como arrancó, la pieza se termina, para después proseguir con un ejercicio de singular belleza que nos hace preguntarnos porque Eno no ha seguido su carrera por este rumbo? Electrónico, minimalista y con esa vena experimental mantenida a toda costa, Deacon introduce vocales las cuales solo suman y no distraen la contundencia de esta segunda pieza que lleva por nombre True Trush, un tema que pareciera actualizar esas viejas investigaciones del ya mencionado Brian Eno en la época del Taking Tiger Mountain.

Lots es más electrónica desbordada, un sonido que pone al tope nuestros niveles de adrenalina y desafía los límites del volumen, una voz notablemente distorsionada y a la vez poseedora de una afortunada melodía es la guía esplendida en este sintético y furioso viaje, Deacon no pierde el paso, avanza de manera firme, manejando las vocales de una manera brillante mezclando infinidad de sonidos y verdaderamente poniendo un reto a las incursiones electrónicas de los AC al mundo del pop.

Pretty Boy busca la belleza orgánica dentro de la electrónica, retos que muchas buscan y que Deacon consigue con admirable destreza, sus arreglos de piano encima de infinidad de líneas en espiral de instrumentos digitales, funcionan de manera impecable, y después nos abate con furia ciclónica en la bien titulada Crash Jam, la cual se convierte en un tema con sendos coros angelicales sumados a punzo cortantes arreglos, los cuales son rápidamente impulsados por un ritmo motorik, el cual sin duda resulta memorable, al grado de retomar aquellas ensoñadoras dinámicas de los alemanes Neu!

USA: I. Is A Monster es un tema que comienza a llevar al disco por nuevos rumbos, sintetizadores que imitan sendos violonchelos, expresivos y pesados, duros en su ejecución pero de gran elegancia, que arrancan una especie de suite que nos presenta Deacon, dónde al momento el ruido se desata nuevamente Deacon satura el espacio con tremendos rechinidos, blips y blops, que se mezclan con esa percusión imponente que se ha hecho presente a lo largo de todo el disco, USA: II. The Great Amercian Desert se convierte en sendos cristales de sonido y una percusión que se vuelve cada vez más orgánica a pesar de que sabemos que esta programada, Deacon crea atmósferas eufóricas que invitan al baile comunal y masivo, prepara la base para lo que sin duda será una espectacular recreación en vivo, y conociendo a Deacon sabemos lo espectacular que temas de este América sonarán en vivo.

Un disco intenso de principio a fin, con un Deacon creciendo y poniéndose a la altura de los grandes con un disco que muestra una vez más que la electrónica no está peleada con la emotividad, con la euforia y con lo humano, una fiesta sonora de altos niveles, una poderosa afrenta a lo que este por venir de los Animal Collective, que ya no tardan en estar de vuelta.


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