Paul Stanley-1978

Escribo seguido de Kiss, no uno de mis grupos favoritos, aunque debo admitir que les disfruto bastante, sino, porque representan una época muy especial para mi, parte de mi niñez sobre todo, la oportunidad de conocer el mundo y cosas que estaban lejos de mi cotidianeidad, recuerdo de niño videos como I Love It Loud, esos personajes caminado por las oscuras calles, con ojos brillantes, como criaturas sobrenaturales, recuerdos chicos en las calles pintándose como ellos, recuerdo ir con mi padre a colonias de muy escasos recursos a las que no cualquiera iría y ver paredes pintadas con las caras de los miembros del grupo, algo inusual, que en verdad no he visto con ningún otro artista.

En el 78, Kiss estaba en el máximo punto de su popularidad mundial, aunque en los estamos hundidos de amnésica su popularidad había bajado, en Europa, Asia y Australia, Kiss eran más famosos que nunca, y mundialmente eran la banda más famosa del planeta, y como buenos comerciantes, que siempre lo fueron, Kiss decidió expandir su imperio con una estrategia doble, la realización de una bastante fallida película, que muchos (y principalmente los miembros del grupo) preferirían olvidar, la segunda estrategia, inédita en ese entonces, fue lanzar un disco solista hecho por cada uno de los integrantes del grupo lanzados de manera simultanea, en este punto, la medalla de oro siempre será para Ace Frehley, quien incluso consiguió colocar New York Groove en las listas de popularidad, los discos de Peter Criss y de Gene Simmons apenas destacaron y digamos que solo hicieron su trabajo, pero hubo un cuarto disco que màs captó bastante mi atención, el disco solista de Paul Stanley.

Stanley, junto a Simmons siempre fueron la fuerza principal que impulsaba el grupo, los dos cuates que mantenían los pies en la tierra, siempre buscando nuevos negocios y manteniendo en orden a los revoltosos de Criss y Frehley, por otro lado, Stanley era uno de los “frontman” más talentosos, mezclando en su personalidad el carisma y talento de gente como Marc Bolan y David Bowie, añadiéndole adicionalmente un estilo muy propio, haciéndolo probablemente el miembro más importante del grupo y cuyo disco solista sin duda, es digno de recordarse.

Paul Stanley, editado en 1978, resultaría definitivo en la carrera de Stanley y los Kiss, en si, este discos Serra el más cercano al sonido de los Kiss, de ahí que podamos deducir que Stanley era el principal responsable del sonido del grupo, Tonight
 You Belong To Me, tiene algo de la melodía de Sure Know Somethin, que la banda estaría por estrenar más adelante, aún así, Stanley consigue capturar la atmósfera decadente del rock de finales de los 70s, un tema con guitarras bastante llenas de energía y una vibrante melodía, Move On es cercana al Kiss más rockero, con crujientes guitarras y el Stanley más ágil en su ejecución vocal, y aquí es necesario señalar que Stanley simpáticamente introduce a diestra y siniestra elementos de temas anteriores de Kiss, así como ideas que desarrollaría más adelante con el grupo, y es importante también señalar la admirable manera en que los músicos seleccionados por Stanley reproducen el sonido, en especial de las guitarras de Frehley, lo que muy probablemente le daría la seguridad y confianza a Stanley para echar a Peter Criss y a Ace Frehley del grupo (curiosamente el bajo nunca toma el lugar protagonista que en ocasiones tomaba Gene Simmons en el instrumento.)

Aint Quiet Riot es puro rock de fin de los 70s, en una época difícil, buscando emparentarse más con el pop y abandonando las raíces rebeldes del genero (lo que en un par de años provocaría su caída ante la música disco y el punk).Wouldnt You Like Me To Know es memorable en su melodía y seguramente hubiese sido un hit con Kiss, y seguramente el riff inicial de Its Alright debió inspirar en demasía a grupos como Poison, Ratt o Motley Crue, en otro tema estelar que nos deja la gran duda de porque este disco no tuvo más repercusión.

Love In Chains nos trae poderosas guitarras y un ritmo galopante, con un Stanley dinámico como siempre, y una melodía fragmentada hasta cierto punto como el mejor rock de los Kinks, con un Stanley estilizando su ejecución vocal al grado de lograr un mejor desempeño inclusive, que con Kiss, para finalmente cerrar, en la tradición de Kiss, precisamente, con un tema a modo de “himno”, Goodbye, en dónde Stanley y compañía liberan aquellos excesos musicales de fin de la década de los 70s.

Paul Stanley es un disco memorable, una muestra de ago que pudo ser una muy decente carrera solista para Stanley, pero que seguramente el hombre hizo a un lado por su compromiso con el grupo, lo cual es admirable también, y que deja este disco, de bastante alto nivel, olvidado en el tiempo a pesar de representar un alto nivel de calidad en una época en que Kiss, la banda más popular del mundo empezaba a declinar en su fama.


Comments

Popular Posts