martes, 29 de mayo de 2012

Jon Porras-Black Mesa

Mientras Evan Caminiti se ha ido a tierras inhóspitas y frías, su contraparte en los Barn Owl, Jon Porras se ha quedado en las áridas tierras del desierto estadohundidense,  mientras que Caminiti pareciera llenarse de asombro ante la inmensidad gélida de las regiones polares, Porras se mete de lleno en la soledad, oscuridad y misterio del gótico estadohundidense, más cercano al Neil Young de Dead Man, que Caminiti, aunque ambos hermanados, Porras no llega a los extremos minimalistas de Caminiti, aunque su paleta de tonalidades pareciese más amplia, las imágenes que Porras nos trasmite se quedan en el desierto, uno misterioso y enigmático, como portal a otro mundo, y no parece quererse mover de ahí.

Black Mesa debe ser un lugar en apariencia tranquilo, pero que si uno observa con mayor detenimiento, podremos darnos cuenta que algo malo se oculta ahí, regresamos nuevamente a esos discos fascinantes en dónde sabemos que el peligro se oculta ahí, en algún lugar, aunque a primeras instancias no sea evidente, desde la quietud de Into Midnight, Porras nos avisa la clase de mágico viaje al que nos está llevando, sintetizadores atmosféricos, una percusión nativa que pareciera llevar la narración y la guitarra de Porras, que en momentos suena escuálida, otras inquietante e insistente, sin temor a meter generosas dosis de distorsión y reverberaciones, como aves de rapiña chillando mientras nos revolotean.

Blue Crescent Vision pareciera querer tranquilizarnos, sus guitarras son lánguidas y se presentan como espejismos ante nosotros, como guías en este viaje a través de grandes extensiones de arena y sitios abandonados, habitados sólo por fantasmales recuerdos, mientras que Candlelight Mirage cual tormenta de polvo se aproxima hacia nosotros, Porras genialmente nos trasmite esa sensación de desolación que solamente el solitario y criminal desierto nos puede mostrar, como la cobra, majestuoso animal, que nos ha de brindar una hermosa vista de si misma antes de atestar el golpe fatal.

Desert Flight reafirma nuestras palabras acerca de este disco, Porras no abandona su búho (hablando de los Barn Owl) y nos invita a un místico viaje por encima del desierto, nos muestra lo vasto de sus arenas, su aparente quietud, su desoladora soledad, y su magia latente, una especie de viaje a otra dimensión, una suerte de mundo Lynchiano visto a través de un lente Herzoguiano, si esto fuera posible (que si lo es…recordaran esa película dirijida por el gran Werner Herzog producida por el gran David Lynch?).

Embers At Dusk no sólo apunta a los cielos, apunta al infinito (y más alla…) apunta al cosmos, como esa música también de orígenes cercanos al desierto, que tanto pregonaba el buen Gram Parsons, llamándole Música Cósmica Americana, será que el desierto en realidad es y será siempre una puerta a otros mundos, será por eso que en el desierto se han originado las grandes religiones? Será que ese vacío que en apariencia vemos este tan lleno de cosas que en verdad desconocemos? Into The Black Mesa es puro ritual nativo traducido a destellos de la guitarra de Porras, creando tensión y después haciéndonos flotar, para después ser tomados por la  percusión nativa, que conjura los espíritus del desierto, el de lobo, el del puma, el de la serpiente, el del halcón, todos ellos siendo conjurados en la mística y cósmica Black Mesa, dónde Porras crea su propia mitología.

Porras nos trae un disco que en mucho ejemplifica el Ying, para el Yang del de Caminiti, ambos en conjunto nos hacen entender la grandeza de los Barn Owl y la tremenda complejidad que deben sortear estos dos talentos para conjuntar visiones, que si bien tienen muchos puntos en común, también, a su vez son tan diferentes.


LA Vampires-LA Vampires By Octa Octa Freedom 2K

Amanda Brown, ex vocalista de los alucinantes Pocahaunted, que algunos de ustedes habrán de reacordar y que este mundo a veces tan falto de propuestas originales, se les extraña y mucho, Amanda Brown, al frente de los sellos Not Not Fun, primordialmente y después de 100% Silk ha ido derribando barreras para la música subterránea, perniciosamente underground con Not Not Fun, y excéntricamente bailable con 100% Silk.

 Amanda Brown y sus LA Vampires (que, vaya, son básicamente ella…) siguen encarrilados en su camino de prolíficas producciones baratas de pop bailable y nebuloso, y colaboraciones eclécticas al por mayor, y bueno digo baratas por que esa es la estética que Amanda busca, no porque estas sean malas, Amanda se ha vuelto tan prolífica y tan ecléctica, que es como si Brown buscara por todos los medios reclamar el trono a Bjork, claro cuando esta comenzaba su carrera solista, claro, a la Brown le falta aún mucho para alcanzar el nivel de la Bjork, y mientras que Bjork se une a gente como Brian Chipendale, RZA, Thom Yorke, Robert Wyatt o Leila Arab, Brown entre otros se ha reunido con gente como Zola Jesus, Ital y ahora en esta ocasión con el productor de música electrónica Octa Octa, para traernos esta colaboración de su proyecto LA Vampires.

Freedom 2K suena a música bailable, claro, difícilmente encontraremos en la disco música tan oscura y nebulosa como la que producen Brown y compañía y aunque His Love sea una pieza que invita a la pista de baile, Brown es lo suficientemente hábil para mantener alejada del tan temido mainstream, sus producciones siguen siendo extremadamente caseras y en ediciones limitadas, el sonido, lo fi por excelencia, aunque quien pueda saberlo, tal vez el talento de Brown sea el suficiente y con un buen golpe de suerte un día surja más allá de lo underground.

Wherever, Boy es la punta de lanza del disco, es una pieza con sendos sintetizadores, líneas acidas de sonidos electrónicos y las vocales sugerentes a cargo de Amanda, que aunque siempre son disfrutables, carecen de la personalidad inmediatamente reconocible de una Bjork, una Grace Jones o ya de perdido una Madonna o Lady Gaga por ejemplo, pero al parecer Amanda disfruta esta aparente “anonimato” (o será esta la libertad a la que se refiere en el título del disco?), su voz pareciera esconderse en todo momento tras los reflectores sónicos que Octa Octa le proporciona, a diferencia de su adorada Bjork, la voz de Amanda no se impone al estilo creativo de sus colaboradores, sino más bien pareciera amalgamarse a la perfección, fusionarse, transformarse, lo cual sabe convertir en una virtud y no en algo en su contra, esta es una producción decente y lo suficientemente enigmática para sacarla adelante, aunque este muy lejos de esos gruesos ganchos adictivos de unos Erasure o unos New Order.

Found You es más estática que las anteriores dos piezas, y aquí Amanda toma el protagonismo completo, la sensualidad de su voz es latente, al tiempo que líneas de un piano fantasmal se proyectan a su alrededor, estamos ante una nueva clase de música bailable, esa que no esta hecha para los lujosos clubes nocturnos y los reflectores, sino para pequeños centros subterráneos de mala muerte, dónde las sombras cubren el lugar, con Amanda como reina underground de la nueva noche subterránea, Freedom 2K y UNITY son temas que fácilmente nos pondrán los pies en movimiento, Brown busca salirse de su terruño estadohundidense y a través de Octa Octa y otros colaboradores pareciera estar decidida a invadir tierras foráneas y establecer un nuevo orden mundial, uno dónde la música bailable recupera su aura de misterio y un oscuro peligro pareciera estar siempre ocultándose entre las sombras, acechando, es precisamente ese ingrediente de adrenalina el que ha hecho de este proyecto LA Vampires algo tan atractivo, y que sin duda seguirá llevando a la Brown por el camino de la música vanguardista, sólo faltara un empujoncito mayor y más decisión por parte de la Brown para tomar las riendas de su proyecto, desarrollar una identidad más propia y a ella ahora si, sumar el talento de sus colaboradores.


lunes, 28 de mayo de 2012

Ulver-Childhood´s End

Ok, adelante, vayamos al pasado y démosle una revisada a uno de los primeros discos oficiales de los noruegos Ulver, que tal el Bergtatt del 95, un disco excelentemente bien ejecutado por estos lobos escandinavos, con una sobresaliente mezcla de instrumentación black metalera, vocales más acordes al mundo del shoegaze y algunos pasajes de ese folk medieval que tanto gusta a los europeos, ahora vayamos al Wars Of The Roses del 2011, que debo admitir, nunca fue uno de mis discos favoritos, aunque debo señalar que Ulver es antes que nada una banda experimental, sin miedo a mutar su sonido y a agregarle cuanto elemento la banda considere necesario, aunque en el camino algunos de sus fans queden bastante confundidos (me incluyo en lo de la confusión, no así en lo de fan).

War Of the Roses fue una bofetada sin miedo en la cara de muchos, Ulver literalmente arrojó por la ventana su pasado tan cercano al metal negro, añadió más y profundos toques progresivos, para alcanzar un nuevo sonido bastante moderno con algo de influencia de la música gótica, si bien la voces mantienen las mismas líneas oscuras que en el pasado (con mucha influencia del llamado goth rock y del post punk), aquí Ulver incluía contagiosos coros y ensambles vocales que no le conocíamos en el pasado, además de secciones o pasajes intrincados, más cercanos a la música de los Pink Floyd que a Emperor o Mayhem.

Pues señores y señoritas, Ulver nos arroja otro golpe bajo para seguir poniendo en rojo las alertas de nuestros sentidos y nuevamente hacernos la pregunta: ¿Qué está pasando aquí? Y es que Ulver es una banda en constante y acelerado paso de evolución, este Childhood´s End es un sorprendente disco de covers de algunas de las primeras agrupaciones psicodélicas, progresivas y oscuras de las últimas décadas, que van desde los Pretty Things, Common People, los Jefferson Airplane, los 13th Floor Elevators los Electric Prunes y los United States of America, así es muchos nuggets han estado escuchando estos Ulver, esas bandas oscuras que pasada la beatlemania tomaron las guitarras y los pedales wah y buscaron adaptar en sus garages los sonidos duros de los Rolling Stones o los Animals obvias antitesis a los, en aquel momento más accesibles Beatles.

Can You Travel Alone es un cover de la intricada pieza de la banda Gandalf, con un complejo arreglo de baterías, vocales psicodélicas y una línea de guitarra serpenteante, que los Ulver atacan con sabiduría y mucha virtuosidad, Soon There Will Be Thunder, de los Common People es recreada en todo su original esplendor por estos chicos de noruega, una pieza de psicodelia pura, que es conservada en su esencia, pero a la cual se le agregan algunos toques post punk, quizá pudiendo crear un puente de referencia con el sonido de los Echo & the Bunnymen, Today, una pieza de música hermosa y oscura que nos trajeron los Jefferson Airplane, aqui es expuesta por los Ulver de una forma muy cercana a la original, claro se extrañarán las vocales tan características de Grace Slick y Martin Balin, pero se aplaude la habilidad para reconfigurar las vocales y  sacar adelante una pieza tan reconocida de la época (aparecía en el clásico Surrealistic Pillow).

Street Song tal vez no sea una de las piezas más conocidas de Roky Erikson y sus 13th Floor Elevators, pero esa no es una barrera para que los Ulver la tomen y la recreen de una manera magnifica, alejada un poco de las intensas vocales de Erickson y las guitarras un tanto desgarradoras de la versión original, se extrañan las disonancias del grupo, las cuales son un tanto suavizadas por estos noruegos.
En resumen, este Childhood´s End es un disco sorprendente de los Ulver, curiosamente acabamos de hablar de un disco de covers a cargo de Iggy Pop, y ahora hablamos de este de los Ulver, que si bien, disfrutaba en sus inicios y que me decepcionaron en esas épocas del War Of The Roses, aquí en este disco la banda se reconcilia con su grandeza original, sin perder la dirección evolutiva que han seguido, comprometiendo su visión, si y mucho, pero saliendo muy exitosos en el proceso, basta con escuchar la brillante y fiel versión que hacen del clásico I Had to Much To Drem Last Night de los enormes Electric Prunes, o el intenso I Can See The Light de los Les Fleur De Lys, para dejar bien en claro que los Ulver poseen el suficiente talento para sacar adelante un proyecto tan complejo como este, brillante!


Arrington De Dionyso-Songs of Psychic Fire, Vol. 3

Sabrán bien que soy fan de Arrington de Dionyso y que disfruto bastante cualquier dirección musical que tome este osado experimentador, ya sea sus muy abstractos y personales disco solistas, en dónde aplica sus técnicas vocales, así como improvisaciones libres en el clarinete, los discos pantanosos con influencia del Capitán Beefheart que ha sacado con su grupo Old Time Relijun, en dónde tocaba la guitara y gruñía, perdón, gruñía, y ni que decir de su proyecto más reciente, los Malaikat Dan Singa, en dónde mezcla todo su bagaje musical actual, y se pone explorar a la vez música étnica de Asia con todo y letras inspiradas en el poeta William Blake, pero escritas en indonés.

Arrington es un estudioso del sonido, argumenta usar instrumentos como el clarinete y el saxofón con el fin de canalizar su energía interna, traducirla y amplificarla a través del cuerpo del instrumento, pero Arrington ha ido más allá, principalmente en sus discos solistas, en dónde aplica la forma libre en su máxima expresión, y en donde también nos ha presentado sus experimentos más osados.

En este Songs of Psychic Fire, Vol. 3, el espíritu inquieto de Arrington se manifiesta nuevamente con gran fuerza, provocador nato como Mike Patton, el buen Mattin u Omar Rodríguez López (seguidores aunque sea en espíritu de un gran provocador, el legendario Lou Reed con su Metal Machine Music), Arrington lleva al escucha al máximo de su capacidad, pone a prueba su tolerancia y aún así le exige aún más, y este disco no es la excepción, este bien podría ser el Metal Machine Music de Arrington, un disco que pocos le agradecerán, y que muchos probablemente le maldigan por haberlo editado.

Dudo que esto le importe mucho a Arrington, ya que en este disco pone a prueba sus experimentos con las vocalizaciones Tuvam características d Mongolia, en este disco la voz de Arrington es el instrumento principal, seguido un poco de manipulaciones electrónicas, distorsiones y bajos ultra profundos que Arrington libera a su propia iniciativa, O Thunder, Perfect Mind es un conjunto de profundas exhalaciones de Arrington, que poco a poco se van transformando a través de la manipulación electrónica y diversos efectos en un ataque abrasivo intermitente a los sentidos, Arrington va modificando su voz, su tono y timbre a voluntad propia, en un disco que podría empatarse en concepto principalmente con ese disco de voz que sacó Mike Patton, o con el Medulla de Bjork, aunque claro, no olvidemos que a de Dionyso le gusta llevar las cosas al extremo.

Face of Abraxas nos ataca si misericordia, un sonido ensordecedor se presenta ante nosotros a manera de introducción y después desaparece, Arrington deja que el ruido domine el ambiente, y finalmente lo escuchamos entonando guturales vibraciones, las cuales expuestas y tratadas electrónicamente producen sonidos increíbles, si bien, muy poco musicales, si bastante atrevidos y sorprendentes, dentro del espectro de sonidos, Pearl Of Sophia se basa en el rebote que Arrington produce de su voz, en dónde esta pareciera balancearse de un lado a otro, los ecos son manejados ampliamente por de Dionyso en esta pieza, su voz va y viene, se desdobla, se distorsiona y se convierte en algo más allá de lo humano, Mientras que en Fever Dreams In The Empty Void usa su garganta y su boca para crear un efecto cavernoso, invocando un poco el espíritu minimalista de un La Monte Young, entonando una melodía y buscando provocar amplias y poderosas vibraciones, las cuales fomenta y alienta a través de resonantes ecos.
Un disco sumamente abstracto, una visión completamente personal, difícil de clasificar, un mundo interesante y enigmático el que nos muestra Arrington, cada vez más seguro de su propuesta, un genio totalmente amo y señor de su mundo.

sábado, 26 de mayo de 2012

Fela Kuti-Live In Detroit 1986

“En mi país, las cosas suceden así…”, menciona Fela Kuti en la introducción a este disco, y en el primer tema de Live In Detroit 1986, Just Like That, un año antes, uno de los líderes militares de Nigeria, a quien Fela había atacado fuertemente de manera verbal, asumió el poder en Nigeria mediante un golpe de estado, dicho militar de inmediato puso a Fela tras las rejas valiéndose de alegatos simples y pruebas fabricadas, para aquél entonces Fela era una figura pública, por lo que muchos artistas levantaron su voz, y la organización conocida como Amnistía Internacional, en aquellos años con mucho foco en el continente africano, de inmediato delató el abuso, pasaron unos meses y un nuevo golpe de estado en Nigeria sirvió para que Fela fuera perdonado y liberado de prisión, Fela de inmediato se unió a Amnistía e hizo giras para la organización, al igual que otros artistas como Peter Gabriel, Lou Reed y U2.

Fela regresó a los Estamos Hundidos de Amnésica, lugar de dónde décadas atrás había sido “cazado” por su cercanía al movimiento Black Panther, y de dónde había huido debido a que el gobierno buscaba deportarlo, bajo la excusa de que el músico no contaba con papeles legales para trabajar (por cierto, dejó un legendario disco grabado en los Ángeles) por lo que salió rápidamente del país; Esta vez Fela regresaba al vecino país del norte con todas las de la ley, como un gran artista reconocido, ya no como un fugitivo agitador en tiempos difíciles, Fela realizó una serie de conciertos por todo el país, con estados repletos a toda su capacidad, cierto, ya no eran los tiempos de los legendarios grupos de acompañamiento de Fela, Nigeria 70, o África 70, grupos que realizaron la increíble misión de aprender el funk de James Brown en sus visitas a África,  dominar el funk y años más tarde sorprender al mismo Brown con su poderío musical, a tal grado que el mismo Brown le robó muchos músicos a Fela, pero ahora en el 86, esos tiempos estaban lejos, la nueva banda de Fela, Egypt 80 era una banda más relajada, con músicos más maduros y profesionales que se inclinaban más por el jazz y que dejaban a un lado el funk.

Precisamente así, así empieza Just Like That, con una pausada cadencia jazz, percusiones y teclados van sembrando la base de un ritmo, para que después marque la sección de metales el arranque de la pieza, ya saben, Fela toma el teclado eléctrico y va liderando la pieza, hasta aquí el proceder y resultado es similar a las rutas rítmicas que tomaba Miles Davis en los 70s, cuando tomaba los teclados eléctricos, aquí, Fela va produciendo sonidos alucinantes poco a poco, colocando una base para las explosiones de las percusiones, la batería y los metales, a los cuales en ocasiones se le suma un colosal coro que se mimetiza con los metales precisamente, una gran maquinaria que suena perfectamente integrado, agreguemos también lo nebuloso de la grabación en vivo, que añade un siento elemento de viveza, peligro, es como ver una de esa viejas cintas VHS, dónde la imagen se ha deteriorado y la cinta tiene saltos, precisamente esas marcas de tiempo son las que enriquecen este documento, podemos escuchar los fieros gritos de Fela dirigiendo su grupo, marcando la entrada de la sección de ritmos, hasta aquí una de las armas más letales del arsenal de Fela, capaz de elevar la pieza alturas insospechadas, asombrosamente capaces de transmitir un sin fin de emociones.

Confusion Break Bones arranca con poderosas percusiones tribales que van apalancando poco a poco la pieza, y después un ritmo lento, placido, la formula de Fela es conocida, como serpiente va presentando líneas en su piano, lentamente, de manera ligera, poco a poco va creando evoluciones que producen alucinantes vibraciones, para después solicitar la entrada de los metales, estas evoluciones son colosales, algunas piezas podrían ir creando un creciente de sonido que la banda increíblemente sostiene en piezas de más de media hora de duración, Teacher Dont Teach Me Nonsense es una pieza clásica en el repertorio de Fela, aquí retomada con una larga introducción de percusiones y un piano bastante rítmico y podríamos decir animado, aquí la habilidad de Fela de seguir mezclando sonidos, desde el jazz y el funk que ya hemos mencionado, obviamente sumados a los ritmos africanos y restos de la psicodelia aprendida del rock de los 60s, que Fela conoció durante sus estancia en Londres y que sin duda le sirvió para ser entendido por un publico mayor en los 70s, las piezas de Fela me traen a la mente muchas ideas, Fela pareciera encender pequeños fuegos desde varios ángulos y después observar como estos se van fortaleciendo, su sección de metales pareciera aportar el viento para hacer más fuerte el fuego y finalmente Fela pareciera mantenerse emocionado observando como su fuego somete todo, dejando el lugar reducido a cenizas luego de un lento y prolongado arder.

Un documento muy vivido de la última etapa musical de Fela, un documento que muchos que siguen y aprecian la carrera de Fela atesorarán, pero que tal vez no sea el mejor lugar para los que no le conocen, si ese fuera el caso yo recomendaría Zombie, su clásica grabación del 77, tomemos en cuenta que en el 77, los Sex Pistols maldecían en televisión nacional durante una presentación y eran echados de su disquera EMI, que rebeldes!, ese mismo año Fela Kuti presentaba Zombie en Nigeria, un ataque directo contra la dictadura militar, lo que le resultaría en la destrucción por parte del ejercito de su casa y su estudio, el asesinato de su madre y una severa golpiza que lo puso al borde de la muerte, aún así Fela retornaría a seguir desafiando al régimen militar de Nigeria una y otra vez, demostrando ser más “punk”, que nlos que en aquel entonces se hacían llamar “punks”.


viernes, 25 de mayo de 2012

Iggy Pop-Aprés

El disco solista anterior de Iggy Pop se llamaba Preliminaires, y en él, Pop se acercaba mucho a la chansón francesa, Pop se mostraba congruente a su declaración de años atrás señalando que en la última etapa de su carrera quería olvidarse de andar pegando de brincos, hacer contorsiones y embarrarse cuanta sustancia tuviera a la mano, Pop quería convertirse en un cantante de cabaret hecho y derecho, interpretar pop intimista, y hacer giras en pequeños locales nocturnos, muy probablemente Nick Cave escuchó esto y hacia ese lugar dirigió a sus Bad Seeds, muy probablemente Nick se aburrió de eso y por eso creó a sus Grinderman, pero para Pop, su tiempo a llegado, un último aire lo tuvo con el renacimiento de los Stooges, que si bien, en disco nunca fue bien logrado, en vivo los Stooges, con 3 de sus miembros originales, más Mike Watt, y después de la muerte del buen Ron Asheton, con James Williamson, los Stooges demostraron que aún podían rockear, mejor y más duro que cualquier banda joven, luego de esto, pero Pop pareciera ser un tipo determinado y luego de alocarse con los de Detroit ha retomado su inquietante propuesta y nos trae el siguiente paso su visión artística-homenaje a Francia, a Francia? porque? Eso es algo que no lo sé con certeza, pero si bien Preliminaires era como su nombre lo indicaba, un previo, que de momento nos sacudió con su radical propuesta (radical si se compara a lo que conocemos de Pop), pues bien este Aprés nos trae precisamente lo que sucede después.

Aprés es un disco nuevamente basado en la canción popular francesa, un disco de covers, si, esos discos que siempre se antojan difíciles, dónde no hay espacio para el error, un cover, es, o mejor que la original, o peor que el tema original, rara vez se le dará espacio para algo intermedio, de ahí que podamos calificar este disco como temerario, Et Si Tu N Existais Pas es la pieza inicial definitivamente resulta enigmática y vibrante, una pieza que sacudirá a más de un fan de Pop que espere otro Lust For Life, sobre todo tal vez porque la participación de Pop en momentos se escucha rebasada por los corros y los arreglos orquéstales, algo que no sucede por ejemplo en La Javanaise, cuyo discreto arreglo permite el lucimiento de la voz y la fluidez de las palabras (en francés) de Pop.

Everybody´s Talkin´ es un cover de Fred Neil, uno de los folkies originales de Nueva York, de esos que hicieron escena en el Greenwich Village junto a Dylan y Baez, canción que ya había recibido un brillante cover por parte del gran Harry Nilsson, la versión de Pop es buena, pero obviamente palidece ante la de Nilsson, Im Going Away Smiling nuevamente proporciona un adecuado respaldo para la voz de Pop, voz que con los años ha conseguido una tesitura de bajo registro muy similar a la de Leonard Cohen, lo cual en mucho explicará la dirección que Pop ha tomado.

La Vie En Rose es un inusual cover, definitivamente, nadie se hubiese podido imaginar un tema de la Piaf en voz del chico que escribió Search and Destroy hace 4 décadas, pero hay que recalcar que Pop siempre ha poseído un inusual sentido del detalle y un amplio abanico de expresiones, que hacen de este tema algo sobresaliente y de buen gusto, bien logrado y bien interpretado por Pop, Les Passantes suena un tanto forzado, y el arreglo muy débil, no ha si Syracuse, con una mejor interpretación por parte de Pop y arreglos más completos, y que decir de Michelle, tema clásico y original de los Beatles, tema que siempre llamó poderosamente mi atención de niño, más una canción de cuna que cualquier otra cosa, aquí magistralmente reconfigurada por Pop, quien suena lo suficientemente golpeado por la vida, para sacarla adelante, y muy probablemente la realización de la visión futurístico de si mismo en  Only The Lonely, con un Pop acompañado únicamente por un piano, la legendaria “iguana” al desnudo por completo, como torch singer, cobijado por las sombras de un viejo bar, esperando el fin de los tiempos.

Aprés es un disco difícil de clasificar, cercano en visión a las entregas más recientes de Leonard Cohen que del pasado proto punk de Pop, es un muy arriesgado “experimento” por parte de un veterano del rock salvaje, irreconciliable con su anterior discografía, salvo por el previo, Preliminaires, pero que al final se congratula con una pieza que nos dice, por lo menos al día de hoy, en dónde se visualiza Pop, como heredero del legado francés de una Piaf, o de un Brel (a quien probablemente Pop omitió para no caer en un cliché), temas adultos e inteligentes de música intimista y reflexiva, que definitivamente en manos de cualquier otro vocalista de su género hubiera resultado un fracaso total, y que nos demuestra que a estas alturas de su carrera, Pop sigue siendo imprevisible, nos lo demostró resucitando a los Stooges, y ahora nos lo confirma zambulléndose en la legendaria chansón.


jueves, 24 de mayo de 2012

The Cult-Choice Of Weapon

En 1987 Rick Rubin, inquieto productor de heavy metal y de hip hop, se encontraba inmerso en su búsqueda de la banda de rock perfecta (lo cual me parece un tanto miope, ya que tuvo a los Aerosmith y los puso a rapear, aunque claro, eran sólo Tyler y Perry, y ambos ya estaban muy alejados de sus épocas gloriosas), en ese año Rubin se encontró a dos bandas, una, los ingleses de The Cult, muy metidos en el post punk, la onda gótica y con un vocalista que idolatraba a Jim Morrison (y que no eran los Echo & The Bunnymen, por cierto…), la otra banda sería Samhain, banda del ex Misfits Glenn Danzig, a quienes transformaría en meses en la banda de Glenn, en su soñada “mejor banda de rock de la historia”, en los Danzig que debutarían en el 88, pero bueno, regresemos a los The Cult, que gracias a Rubin descubrieron el poder de la guitarra eléctrica y del hard rock y se transformaron en una potente banda de rock, curioso que la voz de su vocalista Ian Astbury nos recordara a un híbrido entre Morrison y Steven Tyler en su mejor época.

The Cult se montó en la gran ola de hard rock de los 90s, “conquistaron el occidente” con sendos discos como Electric y Sonic Temple, The Cult se convirtieron en uno de los grandes grupos de la época, Astbury trató de conciliar disparatados estilos musicales, reuniendo en giras a grupos como Soundgarden, Ice T, The Cramps, Iggy Pop, The Mission UK y Public Enemy, tristemente era una época aún difícil para conciliar las audiencias tan diferentes de cada banda, y años más tarde, en un  ambiente más tolerante y abierto, su idea sería robada por el Perry Farrell de los Jane´s Addiction para dar nacimiento al celebre Lollapalooza.

The Cult sucumbiría a sus propios excesos tóxicos al grado de pelearse internamente y perder el rumbo, discos fallidos fueron y vinieron, Astbury siempre inquieto y pensante se unió a bandas como los Doors, ocupando el lugar de su ídolo Morrison, grabaría canciones con los Unkle, y posteriormente grabaría un brillante disco con los japoneses Boris, un disco Born Into This aparecería en el 2007, con señales de que The Cult estaban de vuelta, pues bien han pasado 5 años de ese suceso y ahora la banda de Astbury y el guitarrista Duffy nos traen un nuevo disco, Choice Of Weapon, el que definitivamente es su mejor disco desde el célebre Electric.

Honey From a Knife arranca con un riff monstruoso, Billy Duffy toma venganza contra la producción del Born Into This, cuyas guitarras fueron mal producidas y cual bajo de Jason Newsted en el …And Justice For All…sepultadas en la mezcla final, pero aquí, retoman su poder y furia, mientras Astbury hace lo que siempre ha hecho de manera magistral, demostrar porque es uno de los mejores vocalistas de rock n roll de las últimas décadas, sus inclinaciones a Morrison y su voz que trae memorias de Steven Tyler en sus mejores años, agréguenle a eso ese piano inspirado en las aventuras de los Stooges circa el Raw Power, y por si fuera poco un corro tan bizarro como salido de las mejores aventuras musicales del buen Marilyn Manson.

The Wolf arranca con sendas guitarras zen a cargo de Duffy, esas que tanto aprendimos a adorar durante la época del Electric y el Sonic Temple y que servían a Astbury para alzar sus alegatos ambientales, humanísticos, mágicos y políticos, y aquí Astbury suena convencido y seguro de si mismo, aquel viejo cliché con el que tanto le atacaban acusándolo de clon de Morrison, Astubry al parecer, luego de encárnalo con el resto de los originales Doors, parece haberlo exorcizado, utilizándolo ahora a su ventaja en una paleta de sonidos que igual suma algo de la arrogancia que Steven Tyler de Aerosmith metía en sus rebeldes primeros años en los 70s, y ni que decir de Life > Death, balada en la cual Astbury invoca de manera sorpresiva un espíritu más, el de David Bowie interpretándonos una melodía que por momentos se acerca a Creep de Radiohead (Por cierto, sabrán si Bowie ha cantado esa? Sería una opción interesante), haciéndonos eco con el título del disco, mostrándonos de manera magistral haciendo uso de sus opciones de armas vocales.

For The Animals podría sonar a lección de ciencias naturales, pero también es The Cult en el máximo de su arrogancia rockanrolera, una banda a tope, que hace su trabajo mejor que nadie con un vocalista endemoniado, una sección rítmica contundente y guitarras como sierras eléctricas, cual debe ser, mientras que en Lucifer, la banda introduce sendos sintetizadores, recordarán que estos sintetizadores “hundieron” el Turbo de los Judas Priest? No se desmayen, estos sintetizadores sólo sirven de mera introducción para una pieza de puro rock vibrante, al cual Astbury le agrega generosas dosis de pasión, alguna vez Astbury cantó acerca de su American Horse, ahora canta acerca de A Pale Horse, será que la metáfora de Astbury ahora nos señala la situación del vecino país del norte?

Astbury y Duffy nos traen un soberbio ejercicio de hard rock, un disco que en otras épocas los hubieran colocado sin duda en los rangos superiores de músicos, que ahora batallará un poco para encontrar su lugar, pero el genio de Astbury siempre ha sabido sortear tiempos difíciles y encontrar un espacio para seguir dispersando el discurso sónico y traer más adeptos a este culto y a su templo sónico.    


Laurel Halo-Quarantine

Sin duda la disquera Hyperdub a cargo del buen Steve Goodman aka Kode9, este año está de manteles largos, disco de los ex Hype Williams, Dean Blunt & Inga Copeland y ahora disco nuevo a cargo de la estadohundidense Laurel Halo, son sendas muestras de la inquieta naturaleza de Goodman de establecer su disquera como punta de lanza no sólo del dubstep, esto ya de sobra demostrado, sino también del pop vanguardista, ese que busca combinar abstracciones con lo accesible y experimentar y probar, cual científicos nuevas teorías musicales.

Halo nación en Ann Arbor, Michigan, ese inhóspito lugar que también vio nacer a una de las bandas más salvajes y legendarias de la historia, claro, hablamos de los Stooges, pero no hemos venido a hablar aquí de una de mis bandas favoritas de todos los tiempos, sino de uno de mis discos favoritos de estos últimos días, Quarantine, disco que continúa la inusual evolución den Halo hacia la cima de la música vanguardista, habiéndose metido en ondas electrónicas instrumentales, y otras veces en un rollo electro más accesible en otras, Halo regresa con un disco que continúa dándole forma a su sonido, pero que sin duda refina su dirección y la vuelve más compleja aún, por ejemplo Airsick, que nos muestra esos pasajes vocales influidos por cantos africanos, puestos par en par con un fondo electrónico impresionante, Halo se las arregla para conformar una pieza multidimensional que suena épica y a la vez sencilla, difícil combinación pero esta es sólo una de las muchas corrientes incongruentes, que Halo busca conciliar en este disco (basta con ver la portada, que a simple vista podría irradiar felicidad, ya viéndola a detalle, nos pone en shock), Years es un tema luminoso, con sintetizadores que descienden de manera graciosa, para después irse repitiendo y mutando poco a poco, es curioso la proficiente que Halo se ha vuelto tanto en el aspecto instrumental, como en el aspecto vocal, un tratamiento vocal que sin duda es prominente, tal vez esta sea la ocasión en que la Halo le ha concedido el estatus protagónico a su voz, la cual se escucha clara como el agua, con poco o nada de los modernos arreglos de voces que hace “vocalistas” a gentes que no pueden ni sostener una nota, aquí Halo trata las vocales como un instrumento más, agrupándolas, intercalándolas o simplemente dejándolas fluir libremente.

Si hay algo que recalcar de este Quarentine es lo preciso de sus composiciones, Laurel no pierde tiempo con arreglos superfluos o estrafalarios, como Thaw, con un peculiar intro a manera de collage sónico que poco a poco va irradiando luz propia con singular intensidad, para después presentar esos fragmentados y vanguardistas arreglos rítmicos, perfecto marco, o ataque? Para sus vocales empalmadas a manera de coro, Halo suena en completo control de su obra, como piloto sobre un tablero con absoluto poder sobre cada uno de los intrincados sonidos que le acompañan, y es que si muchos hemos disfrutado esos “ritmos, fuera de ritmo” del dubstep, la Halo los aplica directamente a estas sublimes piezas pop sin volverlas tan prominentes, haciéndolas sutiles, transformándolas en algo más y no solamente en un objeto rítmico.

Joy introduce algo del mundo el drone en esta enorme paleta de sonidos, loops eternos al más puro servicio de Laurel, quien los recombina con sintetizadores luminosos y texturas vaporosas para lograr una soberbia compleja y ligera (nuevamente estas dicotomías) pared de sonido, colocada magistralmente en una posición que no empaña o ensombrece para nada su voz, como lo demuestra en la robótica y futurista MK Ultra (clara referencia a teorías de conspiración y control mental), en dónde su voz se posiciona de manera central, en el ombligo de una serie de sonidos que van apareciendo alrededor suyo, en una pieza de una belleza indiscutible, que van desde los sintético a lo abrasivo del feedback, el cual sin duda domina a la perfección.

En Wow, juega con su voz, como un instrumento más, como un objeto más en su sendo laboratorio de sonidos, para después traernos esas percusiones profundas en Carcass, que van transformándose en claras líneas de bajo sintético al más puro estilo acid, algo de esa vieja magia que solía traernos el buen Richard aka Aphex Twin, que no les sorprenda si en el corto tiempo Laurel invita a Bjork ha echarse una cantadita, ya que esta mujer sin duda está presentándonos en este disco los sonidos que dictaran la pauta en el pop del futuro, como en Holoday, en dónde la Halo pareciera ponernos bajo sendas antenas y golpearnos con una gama inusitada de sonidos provenientes de mil extrañas fuentes, un ejercicio de profundidad y superficialidad a la vez, demostrando otra vez la capacidad de Halo de jugar con los extremos y de unir lo aparentemente irreconciliable, Tumor es nuevamente una pieza que apoya la propuesta de Halo, uniendo su desnuda voz con su pared de sonido electrónico, en una extraña y surreal mezcla de imágenes sonorosas que se quedan con nosotros tiempo después de terminada la pieza, música cerebral? Si, totalmente, si algunos mencionaban la estúpidamente nombrada intelligent dance music, en este Quarantine, Laurel nos trae una suerte de hiper intelectualizada propuesta musical, dónde cada segundo cuenta, dónde cada detalle cuenta para lograr un resultado final y dónde Halo aprende a congraciar por un lado, su lado musical y por otro lado su lado científico, una tarea nada fácil, pero que en piezas como la increíble Morcom, nos deja bien claro que si en años anteriores ha quedado muy cerca, este puede ser el año en que la Halo pueda proclamarse como la autora del mejor disco del año.



miércoles, 23 de mayo de 2012

Omar Rodríguez López-Un Corazón De Nadie

Omar Rodríguez López se ha quedado instalado en el lapso electrónico que viven actualmente los Mars Volta y con este nuevo disco Un Corazón de Nadie, las oscuras y distorsionadas pulsaciones electrónicas vuelven a la carga, no es novedad que Omar ande en estos rollos, después de todo, desde los inicios de los Mars Volta y antes (con los De Facto), ya conocíamos sus inquietudes por las creaciones electrónicas de estudio, razón por la cual resulta por demás interesante adentrarnos en esta, su nueva creación.

El disco abre con Mono, con sus vocales en español, pulsaciones distorsionadas, percusión sintética, y tímidas guitarras embarradas en delay, nada nuevo para los seguidores de los Mars Volta, es más creo que a muchos de ellos hace mucho que dejó de importarles lo que ORL haga, ya que sus discos son desafiantemente personales, son experimentos en los que ORL se acerca a mundos inhóspitos dónde juega con sonidos y que después saca a la luz reconfigurados con los Mars Volta, nada que ver con el rock duro post moderno de los MV.

Ocho es robótico, con líneas de bajo acidas, con vocales que sólo engañan y parecieran no querer aparecer nunca en nuestra realidad, su avanzar es fragmentado y en momentos se disloca con ritmos más acelerados, aparecen ritmos electros nos golpea los sentidos despiadadamente y roban nuestra atención, repentinamente los sintetizadores se hinchan y saturan el espacio, trazos muy discretos de accesibilidad, muy al estilo de unos Soft Cell (si esos de Tainted Love) aparecen por aquí y por allá, tal vez será que a Omar les convendría juntarse con los Suicide y sacar un disco en este estilo?

Tiburón nos ataca con sendas ondas sonoras, bajos potentes que avanzan titánicamente y esas vocales que suenan a lamentos, los cuales nunca se materializan del todo, dándole al disco una estética críptica, disfrutable por su profundidad enigmática y de la cual muy probablemente solo ORL tenga la clave, aunque cabe mencionar que cada vez que escucha uno este disco va captando más y más detalles de lo que de inicio pareciera una impenetrable barrera de sonido.

Esperar incluye de manera prominente un ritmo que engancha, los sintetizadores parecieran hablarnos en distorsionados idiomas, y entonces surge el sonido de un enigmático piano, aparentemente extraviado entre este laberinto sónico, inmerso en un ritmo que va y viene, las vocales repetitivas, tratando de adentrarnos en un extraño trance electrónico, para después en Colmillo saltar a sonidos que parecieran ser extraídos de esos modernos juegos de video, una línea de bajo palpitante, unos sintetizadores y un ritmo que pareciera querer evocar el espíritu de los mismismos maestros de la electrónica, los alemanes de Kraftwerk, con ese amenazante y avasallador paso firme y continuo.

Querer podría ser fácilmente una pieza del Capitán Beefheart en otra dimensión, si este alguna vez se hubiera adentrado en la electrónica de recamara muy probablemente esta canción sería una pieza de su catálogo, con un piano parco que se pasea por aquí y por allá y que después nos lleva por un viaje pesadillesco a más no poder, en lo que pudiera ser el disco de electrónica que en realidad esperábamos por parte de David Lynch, para después dar paso a Tres, con su ritmo como de taladro un loop que se antoja eterno, que después nos trae unos teclados luminosos al más puro estilo del celebre Oneothrix Point Never.

Vencer es de entrada abstracta y minimalista, sin mucho que destacar, salvo decir que parece más una introducción a algo que una pieza en si misma, Hez arranca con un bestial gruñido, que se traduce en voces alteradas a las cuales se suma un consistente ritmo y nuevamente la aparición de una piano espectral, y después el cierre se presenta con Adiys, que más parece una versión techno noise del Baba O Riley de los The Who, es así como Omar cierra este capítulo más de sus continuos y bizarros experimentos, disfrutable de principio a fin, nada trascendental hemos de encontrar aquí, salvo un músico conocido, que se da oportunidad de soltarse un poco el cabello, aflojarse un poco el cabello dejar que fluya libremente algo de locura.


Evan Caminiti-Night Dust

Evan Caminiti, mitad de los celebres Barn Owl nos trae este singular disco en el cual su guitarra nocturna se entre mezcla con nuevos elementos, para crear una experiencia enriquecedora y entretenida, Caminiti a pesar de aplicar técnicas minimalistas en su ejecución, a través de filtros, efectos y amplificación consigue un resultado que se magnifica a través de las ondas de sonido, creando un efecto majestuoso, y si nocturno como su título de Night Dust.

No se si haya mucho “polvo nocturno”, pero si se que la luz de la luna “baña” nuestras noches, y el sonido generado por Evan crea una especie de halo que va descendiendo y cubriéndonos poco a poco, Near Dark son capaz y capaz de densidad que emergen de la guitarra de Evan, interrumpido momentáneamente por el rugir de sintetizadores que asemejan un duro y frío viento, pero la gran sorpresa podría ser Returning Spirits con su fantasmal percusión, si bien los Barn Owl (Evan y Jon Porras) han sabido capturar a través de sus discos el desolador gótico estadohundidense, Caminiti en solitario pareciera viajar mucho, mucho más al norte, a tierras inhóspitas, a tierras gélidas dónde la hostilidad de los sonidos es asesina y silenciosa a la vez, dónde el viento es fuerte y los ecos son épicos y monumentales y dónde el frío cala hasta los huesos.

Star Circle abre con un poderos drone, que se va volviendo más etéreo, nuevamente sintetizadores son invocados como suplantadores de una poderosa tormenta de nieve que pareciera cubrirnos, la evocación musical de Caminiti es soberbia, escuchar este disco bajo un inclemente frío, sin duda sería mortal, si bien, Caminiti no cae en los mares de distorsión de unos Sunn O)), si sabe evocar su majestuosidad, sabe como arrastrar esos ecos, reconfigurarlos, inflarlos y prolongarlos más allá de la vida y la muerte, en The River las guitarras resuenan en una forma más fácil de reconocer, barren el paisaje y se materializan de forma sonora, trasmiten un mensaje más poderoso que el tiempo, transmiten una fuerza milenaria, Caminiti sería un muy buen colaborador del legendario maestro Kitaro, sin duda ambos sabrían como extraer esa fuerza de la naturaleza y amplificarla de manera magistral.

Red Sun Blues podrá ser un blues en la mente de Caminiti, pero es un blues muy oscuro y resonante, son ecos de sonidos del pasado que se re acomodan al gusto de Evan, es una maraña impenetrable de sonido que reverbera y que transmite poderosas ondas de sonido, es una pieza luminosa, mientras que Moon Is The Hunter es una pieza de una nostalgia omnipresente, cada cuerda que Evan toca trasmite una evocación al pasado, un sentimiento que transmite de algo que se ha ido, y finalmente rompe la pasividad con una guitarra que se desangra, que grita y que causa daños, Caminiti brilla como única figura humana entre esta triste desolación, y muy probablemente su guitarra más que una ejecución técnica se transforma en un lamento solitario y poderoso, el cual es continuado por el poderío de Last Blue Moments, que pareciera evocar un regreso al sur, la partida del frío, gotas frías que inician un deshiele, ya sea de una tierra hostil o de los adentros de Caminiti, sin duda el uso de sintetizadores pone este disco en un territorio nuevo para Caminiti, se aleja de la sombra de los Barn Owl y abre una nueva faceta expansiva en la carrera de Caminiti, si bien esas cuerdas de guitarra de los Barn Owl sonaban eternas y oscuras, ahora estas del Night Dust suenan frías y hostiles, y en ocasiones llenas de nostalgia, el disco cierra con una pieza dividida en dos, First Light I y II, la primera una pieza reverberante y pausada que evoca algo infinito, la segunda, con un tono más amable, con evocadoras cuerdas y una textura sonora granulosa, Caminiti ha creado un disco oscuro si, de un poder sobresaliente, se ha convertido en uno de los mejores paisajistas de la época, evocando al Neil Young del disco-soundtrack Dead Man, al Dylan Carlson de los Earth y a su vez a sabido sustraer sonidos de la naturaleza evocando al celebre Kitaro, en un disco que al final pareciera darnos la clave, todo ha sido un sueño y hay que despertar.


martes, 22 de mayo de 2012

Mats Gustafsson, Paal Nilssen Love, Mesele Asmamaw-Baro 101

La cita es en el hotel Baro, habitación 101, en Addis Abeba, en Etiopía, Etiopía, es posiblemente una de las naciones más antiguas de este mundo, y uno de los únicos, tal vez el único (mis recuerdos de historia mundial no me dan lo suficiente para afirmarlo), que no estuvo bajo el poder imperialista de Europa, en fin, bueno la cita fue, no es, entre Mats Gustafsson, monstruo sagrado de la escena de libre improvisación europea, Paal Nilssen Love, otro grande la escena europea y tal vez, junto a Chris Corsano, uno de los mejores bateristas actuales, pero que hace tan especial esta grabación hecha en el hotel Baro, habitación 101?

Bueno, Mats y Paal, junto a los punks holandeses de The Ex han hecho cientos de viajes a Etiopía, admiradores de la música nativa de ese país, y furiosos experimentadores de la libre improvisación, Mats, Paal y de Ex se dieron cita en Etiopía para una nueva gira, y estos dos primeros se reunieron en esa habitación con  un singular talento local, Mesele Asmamaw, singular y talentoso ejecutante de un instrumento regional llamado kral, y más de uno de ustedes, seguramente se preguntará, que demonios es un kral?, y les diría que sería difícil describirlo con mucha certeza, pero es un instrumento parecido a una mandolina, de 5 cuerdas, nada espectacular, nada espectacular, claro, si se toca de una manera tradicional, sólo que aquí Asmamaw somete su instrumento a una serie de pedales de distorsión que hacen de su instrumento una arma bastante peligrosa.

Mesele inicia las hostilidades castigando las cuerdas de su instrumento, al tiempo que Gustafsson entabla un diálogos musical con el, y Nilssen Love comienza a castigar su batería, poco a poco Gustafsson comienza elevar el ruido y la estática, Mesele usa su instrumento como una guitarra a través de un pedal wah, consiguiendo un alucinante efecto, como telepáticamente Nilssen Love es llamado y se une al singular ataque, el cual es frenado por un Gustafsson espiritual que comienza elevar el llamado de su instrumento a las alturas, Mesele suena adicto al detalle, crea pequeñas miniaturas sónicas en su instrumento, al tiempo que Nilssen Love llena el espacio en su totalidad con sus peripecias tras las percusiones, finalmente Mesele y Mats se encajan en un ritmo, comienzan a intercambiar configuraciones musicales, y Nilssen los interrumpe para darles un respiro, el ataque de Gustafsson se vuelve más intenso y entre cortado, en ocasiones amarrándose en un ritmo con Nilssen Love, al tiempo que Masele introduce algo similar a esos ritmos funk, pero esta vez con mayor dureza y abrasión, los tres participantes se reconfiguran, Gustafsson hacer rechinar su instrumento y nuevamente Paal se hacer cargo por un momento de mantener el ritmo, de hacer vibrar el lugar y permitir a Gustafsson retomar la agresión que esta vez se manifiesta a través de poderosos drones, mientras que en la parte de fondo Masele hace vibrar sonoramente las cuerdas de su instrumento para dar un alucinante respaldo al trabajo de los dos europeos, la segunda mitad de este disco pareciera iniciar con una evocación a ese clásico disco que tanto ame, a cargo de Sonny Sharrock, Black Woman, con un Masele que nada pide a los guitarristas más aventurados dentro del free jazz y la libre improvisación, esta vez la pieza arranca de manera más dispersa, los músicos buscan su espacio y de inicio no cruzan sus caminos, hasta que Gustafsson toma la iniciativa y el tornado humano conocido como Paal Nilssen Love se le suma, creando una fuerte tensión, a la que se suma, con cierto recato el instrumento de Asmamaw, un trío que suena glorioso y bien compenetrado, nada de extrañarse, ya que Gustafsson y Nilssen Love son viejos conocidos, y al parecer han logrado que Masele conecte de manera maravillosa con ellos, consiguiendo momentos alucinantes sin duda, y a la vez espacios llenos de abrasión, un disco grabado en el momento, en una habitación de un legendario hotel africano, sabemos que los rock stars, suelen destrozar los cuartos de hotel donde se hospedan, muy probablemente ni Mats, ni Paal, ni mucho menos Masele, sean algo cercano a un rock star, muy probablemente su ideología choque contra esto, pero una cosa si les puedo asegurar, este trío es un grupo de expertos en demolición se conjugan de tal manera que crean una barrera compleja de sonidos, que inexplicablemente avanza de una manera continua, uniforme, en este Baro 101, que en definitiva, es el mejor disco de libre improvisación de lo que va del año.


Sigur Ros-Valtari

Sería difícil hablar de evolución  o de cambios en los Sigur Ros, después de todo, esta banda islandesa, “sobrinos” de Bjork, construyeron un inicio de carrera basados en música ambient minimalista, cuyo fin musical, más que crear canciones o bonitos coros para cantar, era desafiar los cánones musicales del momento, a favor de verdaderos “paisajes sonoros”, usando como inspiración las gentiles y a la vez inhóspitas tierras islandesas y buscando traducidos musicalmente a un idioma propiamente musical, tarea que se escuchaba compleja y pretenciosa de inicio, pero que fue llevada a cabo de manera inteligente y sensible a la vez, llegando a un extremo tal, que Jonsi, vocalista de la banda se olvidó de las palabras e ideo un idioma propio que se compenetrara mejor con la música, si, en el más puro Magma style, las palabras salieron sobrando y la música encontró su propio idioma, claro, que difícil mantener algo tan cercano a una novedad por tanto tiempo, tal vez por eso, cuando editaron Med Sum Evrum Vid Spilum Endalaust en el 2008, la banda estaba ansiosa por presentar una evolución que los alejara, momentáneamente de cualquier señal de estancamiento, la banda acortó la duración de sus canciones, introdujo ritmos a sus “paisajes sonoros” y Jonsi por primera vez incluyó palabras reales en las canciones, si claro, se volvieron más accesibles, “sell out!”, gritaría más de uno de sus viejos fans, pero la verdad fue el refinamiento de un estilo que la banda había construido por años, un  toque de vitalidad humana en lo que hasta ese momento había sido una banda de espíritus.

Ahora con este Valtari, la banda busca plasmar las lecciones aprendidas al acercarse más a su lado humano y buscar un balance con su espiritual pasado, parte de la respuesta se encuentra en Eg Anda, pieza que abre el disco y en la que Jonsi suena más a un elemento de la naturaleza, que a un humano, Jonsi se transforma en viento y su voz “danza” frente a nosotros, al tiempo que casi imperceptibles ritmos comienzan a suscitarse tras él, y gélidas guitarras como témpanos de hielo comienzan a derretirse frente a él, es así como una de las bandas más “visuales” musicalmente hablando, por tratar de describirlo de alguna manera, nos introducen a un nuevo capítulo en su evolución, bajo y teclados toman la pieza y Jonsi se presenta en forma humana esta vez, o tal vez el fantasma de algo que alguna vez fue humano, la magia de los Sigur Ros es sin duda como ser tan ambient, y a la vez tan pop a la vez, algo que sin duda el maestro Brian Eno ha conseguido orquestar algunas veces, pero que es sin duda territorio de estos Sigur Ros, y un estilo en continua evolución.

Un disco que les ha costado sangre y lágrimas a la banda, cuyas grabaciones iniciaron casi 5 años atrás y que representó para el grupo muchas barreras por romper, por un lado, los fans de sus primeros años, quienes se sintieron traicionados ante su previo disco, los nuevos fans, que muy probablemente esperaban más de esas joyitas pop de corta duración muy accesibles y preciosistas, y la inquietud de la banda de agregar nuevas dimensiones a su sonido, en pocas palabras este Valtari debió ser un disco doloroso e inquietante, y efectivamente lo es.

Ekki Mukk arranca con una elaborada sección de cuerdas, y la voz de Jonsi que poco a poco va emergiendo desde el fondo, la pieza se va elevando paulatinamente con la introducción de sintetizadores, y es de esta manera como los Sigur Ros continúan su constante búsqueda de la belleza, incómodo y revolucionario a la vez, el hecho de que esta banda se alejara tanto, durante su carrera de sonidos duros, ritmos accesibles y demás afiches que eran imprescindibles, o parecían serlo antes de que esta banda iniciara su carrera, rebeldes? Claro, nos han inculcado tanto el concepto de los ritmos, de la distorsión, del volumen, de la intensidad, que cuando nos encontramos con temas como este, no deja de hacernos sentir incómodos y reconocer la belleza en esos minimalistas tonos de piano.

Varud es una pieza que nace en la nostalgia, que evoca sonidos del pasado, cuyos arreglos de cuerdas buscan llevarnos años atrás, a la librería de nuestra mente y extraer viejas vivencias, y después la pieza es llevada por los mismos arreglos de cuerdas y una especie de coro a cargo de Jonsi que pareciera recordarnos que un sonido de tanta belleza a veces es tan difícil de encontrar y aceptar en estos días, una belleza tan etérea como estética sonora, resulta casi inaceptable en estos días, prog, más allá de los prog, un idioma propio que se nutre de la naturaleza y de sus paisajes más desoladores sin duda alguna, el sonido del viento, del agua, del hielo derritiéndose, del sol y de la luna, de la llegada del día y la caída de la noche, combinados con el sutil ritmo del latir de nuestro corazón.

Un disco con un dejo de sabor de amargura, una cubeta de agua fría para los que esperaban que la banda se acercara aún más a las masas con un trabajo más accesible, que de entrada Valtari no lo es, un disco valiente que suena a la banda retomando raíces y añadiendo pequeños detalles nuevos a su sonido, el cual definitivamente ya no es tan abstracto como en el pasado, pero que de alguna manera nos ha comunicado más claves para entenderlo y poder apreciarlo mejor.


lunes, 21 de mayo de 2012

Jute Gyte-Isolation

Normalmente en el black metal las guitarras parecieran desintegrarse, no poseer un contorno, sino una aura que les rodea, que les impide poseer una gran definición, ese es parte de su atractivo y parte de su cercanía a géneros como el shoegaze, los ritmos son minimalistas, con escasos giros o cambios, razón de más por la cual este Isolation, disco del proyecto solista de Adam Kalmbach, que responde al también inusual nombre de Jute Gyte resulta una opción bastante fresca para el genero de la música extrema, Kalmbach sin duda deshace su garganta como los más brutales vocalistas de black, si ya saben, a tope de la garganta y sumamente agudos gritos nos dan la guía en este disco,  pero la verdadera “vuelta de tuerca”, esta en las guitarras, más cercanas a los toques jazz que Piggy metía en las guitarras de los legendarios canadienses conocidos como Voivod, son guitarras bien definidas, ligeras, tocadas con destreza por encima de lo normal, que poco o nada tendrán que ver para muchos con el black metal, y es que aquí, la técnica de Kalmbach sin duda hace una notable diferencia, eso si, en endemoniada velocidad, no le pide nada a nadie, The Hopelessness of Paassing Time and the Melancholy of Unalterable Past Events, que con un titulo así nos anticipa algo grande y épico, y que en cierta forma es precisamente lo que Kalmbach nos presenta, Age, Separation And Cold nos golpea con una serie de blast beats intensos, que parecieran no cesar jamás, las disonancias conseguidas en la guitarra por Kalmbach son ensordecedoras y tan repetitivas que parecieran querer hacernos caer en un trance infinitivo, en este punto es dónde Kalmbach sin duda alguna, conecta por completo con el black metal, pero eso si, sin perder su definición, a pesar de que este Jute Gyte es un proyecto de esos de “un solo miembro”, como se acostumbra mucho en el la versión estadohundidense del black metal, Kalmbach sabe imprimirle suficiente naturalidad y talento para mantener la propuesta fresca e interesante, aun y que esta pieza se fundamente en una intensa cacofonía.

A Wind Upon The Open Fields pareciera hacer a un lado el black metal a favor de un sonido más amable, una especie de metal moderno o post metal, con muchos toques post punk se hace presente, aunque Kalmbach no concede ni un grado de rabia en sus vocales, pero definitivamente, nada nos podría tener preparados para el enorme brinco al abismo que impone Isolation, una pieza única de puro ambient nostálgico y magistralmente realizado por Kalmbach, que para muchos hará sentido y congruencia si recordamos esos discos electrónicos que hizo Varg Vikernes con su proyecto Burzum, mientras cumplía una condena en la cárcel, con acceso únicamente a un modesto sintetizador, pues bien, Kalmbach se mete de lleno en ese territorio y nos brinda una pieza larga, con ambición direccionada hacia la composición clásica, una pieza de oscura y enigmática belleza, que después nos deja indefensos ante los atronadores riffs con que inicia The Cry Essaying the Waters, una pieza brutal de metal extremo que nos acerca, en mi muy humilde opinión al clásico sonido de la escuela alemana de Thrash Metal, con mucha influencia de unos Kreator.

The Irreality of The Past no regresa a laa furia de los blast beats y a riffs minimales, los cuales son descargados furiosamente por Kalmbach, aquí lo desconcertante es el cambio en el tono de las guturales vocales de Kalmbach, que aquí va por un registro vocal más bajo, invocando la brutal escuela del death metal, o de las llamadas infamemente cookie-monster-vocals, que nuevamente nos dan una prueba fehaciente de la capacidad amplísima de este proyecto para mudar de piel y moverse al máximo de los extremos del genero, sin comprometer absolutamente nada de su brutalidad e intensidad.

Un disco intenso de principio a fin, con una variedad admirable y con un sonido que sabe adentrarse en la brutalidad del black metal, pero que aplica largas dosis de intelecto para conseguir un sonido balanceado y bastante eficiente, ahora que Xasthur y Leviathan, alguna vez máximas figuras del black metal underground estadohundidense parecieran desvanecerse, Kalmbach y su proyecto Jute Gyte parecieran tener el terreno despejado para lanzar y encabezar una nueva ola de metal extremo sobre el vecino país del norte.