El Gran Destructor
El Gran Destructor
Por: Erreh Svaia
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Para los que est谩bamos all铆 en los finales del segundo
milenio, conocimos a Vladimir Putin como aquel personaje gris (un bur贸crata m谩s)
en aquel entonces, que asum铆a sospechosamente en Agosto del 1999, como primer ministro ruso, respaldado por una
oligarqu铆a que ve铆a con preocupaci贸n al cada vez m谩s tambaleante Boris Yeltsin,
al que la presi贸n, las crisis econ贸mica y el vodka, hab铆an convertido en un
personaje d茅bil que parec铆a entregarse a Occidente, poniendo en riesgo los
negocios de los poderosos oligarcas que hab铆an surgido tras la privatizaci贸n de
empresas en Rusia, el alegato fue la traici贸n hacia los arraigados valores
nacionalistas del pueblo ruso, incapaz de sobreponerse a la humillaci贸n de
haber sido alguna vez una super potencia mundial y haberse derrumbado en medio
de la corrupci贸n y la devastaci贸n social, as铆 fue como Putin asum铆a el poder de
forma inesperada, tras s贸lo cuatro meses como ministro y mediante un Yeltsin
acorralado que renunciaba a la presidencia un 31 de Diciembre de 1999, Putin
asum铆a en medio de la incertidumbre del nuevo milenio, de un Occidente y Europa
que se convert铆an en los nuevos protagonistas mundiales indiscutibles y ante
una Rusia derrotada que asum铆a un nuevo papel como pa铆s en desarrollo.
Ya bajo el r茅gimen de Putin se empezaron a crear varios
cismas, el rompimiento con la primera generaci贸n de oligarcas que lo pusieron
en el poder, la sospechosa muerte de algunos de ellos, la encarcelaci贸n de otros,
y el auto exilio de muchos, el ascenso de una nueva generaci贸n de oligarcas,
todos 铆ntimos amigos de toda la vida de Putin (arrancando el inicio de una gran
cleptocracia o “mafia state”, misteriosas explosiones que se usaron para
justificar ataques en nombre de la lucha antiterrorista en lugares estrat茅gicos
de influencia rusa como Chechenia y Georgia, y tras una d茅cada en el poderse
empezaba a extinguir la supuesta amistad de Putin con Occidente, Putin supo
leer que sus rivales eran los EEUU y Europa, y como agente formado en la
extinta KGB, fragu贸 un l贸gico y a la vez inesperado plan, una suerte de
revuelta nacionalista y conservadora que usar铆a las libertades y apertura de
Occidente para provocar la divisi贸n de la misma forma en que consideraba se
hab铆a aplicado a la extinta Uni贸n Sovi茅tica, una cruzada que usaba la libertad
de expresi贸n, la libertad de prensa, la correcci贸n pol铆tica, los grandes flujos
de informaci贸n y la individualidad, para emprender una polarizaci贸n sin
precedentes en Occidente, de 茅sta forma, Putin, m谩s que un estratega se
convert铆a en el m谩s grande oportunista de nuestros tiempos, en un desvergonzado
e hip贸crita pragm谩tico que buscar铆a sacar el provecho posible del descontento
global surgido a partir del 2008, la paranoia creciente difundida por las redes
sociales y la indecisi贸n prevaleciente en Occidente.
Pudi茅ramos definir los primeros dos periodos de Putin en el
gobierno, como los m谩s c贸modos, mostr谩ndose como el hombre moderno y fuerte
liderando a Rusia a trav茅s del caos, despu茅s su sospechoso apego al poder,
intercambiando puesto con su primer ministro, Medvedev, y despu茅s su regreso
para un par de periodos m谩s, y es precisamente tras su regreso en el 2012, en
que la posici贸n de Putin al frente de Rusia se volvi贸 m谩s inc贸moda (con 铆ndices
de popularidad descendido desde el 80% hasta el 30% siendo ocultos convenientemente
por el gobierno), convirti茅ndose en el gran destructor que vio la oportunidad
de aprovechar los sucesos globales para distraer la atenci贸n, coadyuvar al
caos, y mantener a Rusia aislada con el fin de usar la propaganda para
establecer controles e influir en la pol铆tica global, muchos pensar谩n que Putin
logr贸 llevar a Rusia al escenario mundial nuevamente, nada m谩s alejado de la
realidad para una econom铆a que basa m谩s del 60% de sus ingresos en el obsoleto
sector energ茅tico, cuyos 铆ndices de vida caen, y cuyo desempe帽o econ贸mico no
supera a pesar de su tama帽o a una Italia, tercer pa铆s de peso en Europa despu茅s
de Francia y Alemania.
Los 煤ltimos a帽os han sido ciertamente los m谩s brutales en la
historia de Putin, asesinatos de periodistas, muerte y encarcelamiento de
disidentes, revueltas sociales, prohibiciones al derecho a protestar, un
torrente de desinformaci贸n procedente de granjas de trolls en San Petersburgo,
la creciente desigualdad entre la sociedad rusa, el uso oportunista del nacionalismo
como arma ideol贸gica sumada al abuso de la propaganda de estado, los ataques
continuos a los derechos humanos, la reducci贸n en la transparencia del gobierno
y la destrucci贸n de la democracia, o la simulaci贸n de lo que queda de 茅sta, con
elecciones escenificadas por candidatos afines al gobierno que pretenden dar
una imagen democr谩tica cada vez m谩s insoportable por el pueblo ruso, por un
lado los viejos nacionalistas que a帽oran los a帽os de grandeza de la Uni贸n Sovi茅tica,
que Putin trata de retener con la reactivaci贸n del culto a Jos茅 Stalin, la
explotaci贸n de la nostalgia por la era Sovi茅tica y una campa帽a que pareciera el
equivalente al “Make America Great Again” de Trump, la poblaci贸n adulta que
vivi贸 la transici贸n de la URSS a Rusia y que ve en Putin la 煤ltima soluci贸n al
caos y al desorden, mientras que los j贸venes, para los que el 煤nico referente
es Putin (y es uno malo, por el cual no sienten ninguna conexi贸n), los que
entienden la simulaci贸n y que han tenido la oportunidad de conocer Europa y
quisieran estar m谩s cerca de ella, hoy, a 20 a帽os de la llegada de Putin, son
quienes salen a las calles por decenas de miles (las m谩s grandes desde el 2011,
a exigir un cambio, puede ser que el cambio no se d茅 en los a帽os pr贸ximos, pero
el r茅gimen de Putin est谩 pr贸ximo a su fin de ciclo natural, y la oportunidad de
crear una nueva naci贸n va abri茅ndose m谩s y m谩s, despu茅s de todo, ¿Qu茅 ha hecho Putin, sino destruir y dividir a lo largo de dos d茅cadas? Algunos dir谩n "maquiavelismo", yo pienso que lejos de la pol铆tica real del maquiavelismo, las lecciones que Putin ha dado al mundo, son las de manejar un pa铆s como a una mafia, al estilo de los personajes creados por Mario Puzo.



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