Nefasta Popularidad
Nefasta Popularidad
Por: Erreh Svaia
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A sus apenas 31 años, Samuel García, hoy senador de la
república, es un producto no deseado de nuestros surrealistas tiempos políticos
y sociales, un producto mediático que reúne lo peor de la política local y que
podría tener una gran oportunidad de ocupar la gubernatura por el estado de
Nuevo León; heredero del camino político que siguió anteriormente Jaime Rodríguez
para llegar a la gubernatura del estado, alegando una postura supuestamente
contraria a la política tradicional, y haciendo uso de las redes sociales para explotar
su imagen al máximo, logrando un ascenso en su popularidad, basado más en la
exposición pública, que en su desempeño real.
Si analizamos la figura de Samuel García, lo que obtenemos
es una mezcla de la imagen pulcra y mediática del ex presidente Enrique Peña
Nieto, un personaje de poco sustento y creado meramente para su explotación en
los medios, si Peña Nieto fue un producto creado para proyectar una atractiva
imagen de modernidad, Samuel García sigue muy de cerca ésta estrategia, pero en
los días de peligrosa corrección política que vivimos, García también conjuga
el sentido “anti sistema” de Jaime Rodríguez, buscando establecer distancia de
la política tradicional, explotando una supuesta “independencia” igual que
Jaime, a pesar de formar parte de Movimiento Ciudadano, un curioso partido que
pareciera proporcionar “franquicias” políticas a varios personajes acaudalados
en el norte del país.
García no hace mucho formó parte de una curiosa “aristocracia”
política en Monterrey, algo denominado los “juniors de la política”, personajes
de posición económica aventajada que consiguieron el apoyo de MC para impulsar
sus carreras políticas algunos como el hijo de Luis Donaldo Colosio y Agustín
Basave, explotando su apellido y su “linaje” político, mientras otros como
Samuel, explotando su acceso a recursos abundantes por parte de su familia,
fundadores de una exitosa firma de abogados, que desafortunadamente ha sido
ligada a varios personajes del crimen organizado.
Desafortunadamente, el meteórico ascenso de Samuel parece un
suceso inevitable, su incansable trabajo en redes sociales lo convierte en una
figura reconocida a nivel estatal, lo cual le proporciona una sólida ventaja
frente a sus posibles adversarios, al igual que el ex presidente Peña, García
ya ha hecho mancuerna con una pareja mediáticamente bien posicionada, que
parece buscar cumplir con el estereotipo de “pareja moderna, atractiva y exitosa”,
mientras por otro lado, también fomenta una suerte de populismo justiciero al
estilo de Jaime Rodríguez, aprovechando sus conocimientos para preparar algunas
“acrobacias” legales con el fin de generarse más publicidad.
Al final, García parece dispuesto a “vender su alma” al
mismo diablo con tal de llegar al objetivo que se ha propuesto desde hace
tiempo, y que pareciera llegar muy pronto, su principal fortaleza es su
presencia mediática, gran ventaja ante un pueblo poco preparado y poco
informado, muy influenciado por las redes sociales, cegado por un deseo de
venganza contra la política tradicional, y que no alcanza a razonar que Samuel
García y otros candidatos populares no son otra cosa que una nueva etapa de la
política tradicional que busca captar el hambre por el espectáculo y la
justicia ramplona de quienes carecen de un sentido crítico, Samuel García es la
continuación “esterilizada” del nefasto populismo político que vivimos hoy en
día.



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