Hugh Cornwell, Monster, 2018


Hugh Cornwell, Monster, 2018

Por: Erreh Svaia

Rock N Roll Animal

The Stanglers fueron el tipo de banda que como los Television en los EEUU, existieron antes del auge del punk rock en el Reino Unido (hoy a punto de ser Desunido gracias al Brexit), que fueron parte de él y que consiguieron trascenderlo, transitando esa casi inhóspita ruta (Wire también la transitaría) entre el proto punk, el punk y el post punk, los miembros de la banda ya eran veteranos de la escena de los clubs británicos, con influencia de bandas como The Doors, posteriormente, su brutalidad musical y escénica los pondría en el mismo escenario de The Clash o los Sex Pistols, y más tarde, luego de sobrevivir a la debacle del punk rock, les permitiría hacerse de amigos como los Van der Graaf Generator o Robert Fripp para dar rienda suelta a diversos experimentos.

Hugh Cornwell (con orígenes en el blues y el folk rock) en la guitarra y en la voz se convertiría junto con el poderoso bajista Jean Jacques Burnel y el tecladista Dave Greenfield en los principales impulsores de la legendaria banda que sentaría las raíces para el nacimiento del post punk, la new wave y de la música goth, la cruda versión musical de unos Monty Python, para los 90s, la banda ya con bastantes kilómetros recorridos perdería a Cornwell quien se embarcaría en una interesante aunque poco conocida carrera solista, en busca de algo más divertido, fresco y esencial, acercándose a la música de bandas como la Jimi Hendrix Experience y The Cream explotando el formato de los llamados “power trios”, con coqueteos post modernos que le han llevado a “regalar” su música al estilo de Radiohead o los Nine Inch Nails, y a grabar con el celebre e iconoclasta productor Steve Albini.

Monster es la grabación más reciente de Cornwell y vaya sorpresa que nos trae éste hombre bajo el brazo, su actual propuesta me recuerda un poco a la del no menos celebre Iggy Pop en su época madura del American Caesar, simple en su forma musical y profunda en cuando a la temática de sus letras, con un disco cuyos temas hacen significativos estudios a personajes como Lou Reed, Evel Knievel, Lou Reed, Robert Mugabe y Benito Mussolini, nada mal para un personaje que décadas atrás nos hablaba de “no más héroes” y de como un pica hielos había atravesado la cabeza de León Trotsky.

Desde el primer tema Cornwell echa toda la leña al fuego, con Pure Evel, homenaje al legendario retador del peligro, en un tema que recuerda por momentos al L.A. Woman de The Doors y al Ghost Rider de los Suicide de una forma un tanto descarada, algo así como a lo que hubieran sonado los Doors si Iggy Pop hubiera aceptado su invitación de sustituir a Jim Morrison, y la comparación con Pop es imposible de hacer a un lado en la fantasmal La Grande Dame con Cornwell en una sublime entrega vocal, y un arreglo musical que recuerda una versión acelerada de All Tomorrow´s Parties de los Velvets Underground, o algunos de los temas psicodélicos de Pop en el disco New Values.
The Most Beautiful Girl In Hollywood hace mención a Hedy Lamarr en un tema cuyos arreglos podrían recordar de alguna forma a los inicios solistas de Scott Walker, mientras que para Mosin, una melodía que recuerda un poco al clásico Peter Gunn, en un tema en honor al legendario pianista y cantante de jazz Mose Allison, pero el momento verdaderamente interesante es el acoplamiento del estilo solista de Lou Reed en el tema homenaje Mr. Leather, en el que Cornwell consigue crear un fiel relato al legendario compositor neoyorkino, un tema que evoca en varios momentos los trabajos de Lou que denotan un excelente conocimiento y compromiso por parte de Hugh.

Temas como Bilko, en honor al comediante Phil Silvers, Robert, nombrada así por el ex dictador de Zimbabwe y la genial Duce Coochie Man que obviamente remite al ex dictador italiano Benito Mussolini son temas inmediatamente memorables y de primer nivel que recuerdan bastante algunos de los mejores trabajos de Cornwell con los Stranglers, alcanzando altos niveles de trascendencia con cada uno de los temas, es posible que Cronwell no consiga retomar la fuerza comercial y popular que alguna vez tuvo su famosa banda, pero bajo éste nuevo contexto crear una obra tan ambiciosa y bien documentada resulta un acto tan temerario como monumental, conservando la brutalidad, el humor perverso y la delicadeza pop de su previa banda y sumando ahora un ingrediente de profunda observación hacia la historia popular, Monster resulta una obra disfrutable y memorable de principio a fin, de lo mejor que nos ha dado éste hombre en su etapa posterior a The Stranglers.   

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