C. Spencer Yeh- Transitions (2012)

C. Spencer Yeh- Transitions (2012)

Para los que conocen a C Spencer Yeh, este disco les resultará tan sorprendente como ha mi me lo ha sido y es que en un disco de Yeh uno espera ruido, disonancia, rasposos violines distorsionados o potentes sintetizadores de sonido brutal, curiosamente, este disco nada tiene que ver con eso y si alguna vez vi a Yeh como el furioso heredero de el abrasivo experimentalismo de John Cale con los Velvet Underground, Yeh ha complementado el cuadro, acercándose ahora a los arriesgados discos pop que el mismo Cale ha creado y es que Transitions es precisamente eso, un disco de transición, un disco pop hecho por uno de los grandes avatares de la música noise, lo cual resulta gratamente sorpréndete.

The New Guy abre el disco, tal vez como una auto referencia, Yeh suena sorprendentemente familiar, su voz trae de inmediato a la mente imágenes de Ian Curtis sin los Joy Division o sin los efectos dub de Martin Hannett, con sendas guitarras vibrantes y baterías danzantes, por otro lado los sintetizadores hace su aparición en el segundo tema, Starts With a Look, con un Yeh más emotivo que nunca, con sintetizadores que suena como emisores de burbujas, con algo de la robótica de los ENORMES Kraftwerk, y es precisamente aquí en esta mecánica pieza dónde podemos identificar el eslabón cuando Curtis nos decía que era Kraftwerk su grupo favorito, extrañan el violín de Yeh? En esta pieza hace su aparición, aunque se parece más a la inclusión musical de Cale en el Another Green Day de Brian Eno.

Whose Life suena a una versión acelerada de Hotel California con una guitarra bastante ruidosa, mientras que Transitions podría bien ser un tema adecuado en la transición cuando los Joy Division se convirtieron en los New Order, mientras que Masculine Infinity suena al disco solista que Curtis nos quedó a deber en plan minimalista, mientras que Dont Make Me Chase You podría ser un muy peculiar tema para las pistas de baile.

Rooms On Fire posee airosos sintetizadores que nos mandan directo a los “sintetizados” ochentas, dónde la voz de Yeh se hace acompañar por coros, mientras que los sintes salen por la ventana cuando llegamos a Something Forever, donde damos un pequeños salto a la new wave y un poco a los ritmos nerviosos de un Elvis Costello, y es que es valido aquí reconocer el curioso acerbo musical de Yeh, que obviamente dista mucho de lo que pudiéramos esperar de un maestro del noise que suele codearse con gente como Merzbow, John Wiese o Carlos Giffoni, aunque es valida también la aclaración de que los anteriores personajes han hecho también drásticos cambios y experimentos, por lo que no resulta sorpresa que Yeh tome el riesgo, con un Merzbow metiéndose en temas progresivos, con Wiese incursionando como compositor moderno y con un Giffoni adentrándose en el mundo de los sintetizadores.

Laugh Track es un tema algo flojo, tal vez equivalente a los Joy Division versionando el The Guns Of Brixton de los Clash, lo cual suena más interesante como concepto que en la realidad, para después cerrar con un experimento, I Can Read Your Mind, usando, curiosamente, al igual que Cale hizo recientemente, el vocoder para alterar su voz.

Un disco que sin lugar a dudas provocará un gran choque a los seguidores más acérrimos del Yeh más abrasivo, pero que muestra un lado completamente diferente de un compositor que toma riesgos y que nos muestra que el pop no tiene por que ser desechable o idiota, sino que también puede ser proponente e inteligente.


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