Un Informe Más, y Nada Más





Un Informe Más, y Nada Más

Por: Erreh Svaia

El Craneoscopio

Un primer informe (a casi un año de gobierno) que parece más el segundo o tercero (en Julio dio otro informe en exceso triunfalista, el tono de éste no lo fue del todo), pareciera que la intensión del presidente es causar ese desinterés por la política (como se empieza a causar por las noticias de política en general, o en los procesos electorales, justo como en las épocas doradas del viejo PRI-Sistema) con el fin de concentrar el pensamiento de los mexicanos en otros temas, y ésta bien, es sabido que los “índices de felicidad” en el país, obedecen más a un desinterés (o ignorancia para entender) del mexicano en la política y en la economía, y a un enfoque en sus temas de satisfacción personal; el presidente lo sabe, por un lado, crea un flujo abundante de información todas las mañanas, tantas que muchos pierden pista y enfoque, tantas que es difícil para la prensa seguirle el paso, tantas que sus fanáticos sólo se llevan uno o dos temas para alabar de forma diaria, tantas que terminan imponiendo una agenda, y que al final, sin duda creará un hartazgo respecto a la política, y ese parece ser la finalidad no sólo de las llamadas “mañaneras”, también el de los “informes”, que ahora pareciera haber la intensión de hacerlos cada tres meses, lo cual sin duda generará aún más deseos para la población de mantenerse al margen.

El tono de éste “primer-tercer”, sigue siendo ese tono “triunfalista” de “vencimos a la oposición”, sobre el llamado “cambio de régimen”, aunque ya se denota un cierto desgaste y cansancio en el mensaje, más ideológico que técnico, que esto realmente parecería obedecer a la nueva política del llamado “nuevo régimen”, una observancia mayor en los temas de la ideología, realmente nacionalista (sólo en la superficie, como en muchos de los llamados gobiernos nacionalistas revolucionarios), de enfoque social (realmente populista) y conservador, si, el gobierno del presidente López ha sido un gobierno realmente conservador al extremo, los temas progresistas han sido desechados casi por completo y no forman parte de la agenda en el presente, y al parecer no se asomarán ni en el futuro, puntos importantes de administraciones pasadas han sido prácticamente desaparecidos, aunque se reconoce que la economía no ha crecido como se esperaba (se prometía un 4% y se ha logrado un 0.0%), eso sí, se subraya que no hay recesión, aunque no se menciona que probablemente el impulso económico de la administración pasada se empieza a terminar, por otro lado, otras de las grandes banderas del presidente, la lucha contra la corrupción y contra la inseguridad, siguen dejando mucho que desear, en la primera, quedan aún tres casos sin aclarar y que el presidente prefiere no mencionar, los negocios del ex super delegado Carlos Lomelí en el rubro de las farmacéuticas, los manejos oscuros y sospechosos del programa “Jóvenes Construyendo Futuro”, cuyas cifras de presupuesto no cuadran por ningún lado, y el recientemente caso descubierto, de la fortuna del Director de CFE, Manuel Bartlett, 16 veces mayor a la declarada.

Por otro lado la seguridad, en la cual, peculiarmente, parece olvidarse lo sucedido el sexenio pasado, con una narrativa actual que sólo señala al sexenio de Felipe Calderón, y que más que solucionar, se dedica a buscar formas de distraer la atención y de buscar culpables en el pasado, lejos de encontrar verdaderas propuestas diferentes y ejercicios distintos que pudieran arrojar resultados reales, la Guardia Nacional, que parecía la gran apuesta del gobierno de López, para apaciguar al país, quedó a la deriva luego de la presión ejercida en temas migratorios por el gobierno de Donald Trump, hoy la GN, está enfocada únicamente en labores de vigilancia en las fronteras norte y sur, y se ha olvidado el tema del cuidado al interior del país, con focos realmente rojos en lugares como Veracruz (por mucho uno de los estados más violentos del país), Tamaulipas y la CDMX, mientras que las alarmas se empiezan a encender (nuevamente) en Guerrero y Michoacán, con una nueva ola de violencia que pareciera estarse reactivando con la misma crudeza de hace 10 años.

El discurso del presidente López, suena cansado, por lo menos para el oído del ciudadano promedio, no así, seguramente para muchos de sus fanáticos incondicionales, quienes no repararán en gritar a lo cuatro vientos que vamos muy bien, que no hay recesión y que hay mejores oportunidades para todos (aunque esto no sea cierto), la realidad es que si bien, en Julio del 2018, y ante un hartazgo con respecto a la política tradicional, había espacio para muchos mexicanos en el discurso del entonces candidato López, hoy, hay cabida para menos en su discurso, y eso lo sabe perfectamente, por eso la obsesión del “régimen” con la popularidad, aún y que ésta maniate al gobierno para actuar de forma asertiva y decidida, por eso la obsesión por la concentración del poder en una sola persona, creando un muy frágil equilibrio, y peor aún, la búsqueda constante del debilitamiento de las instituciones autónomas y de la división de poderes, el cual considero, es el mayor desacierto del actual gobierno, y uno que podría traer un clima aún mayor de desconfianza hacia el 2020, aún y que López llame al estrado a los empresarios, éstos sólo seguirán el juego mientras haya oportunidad de sacar provecho, cuando se haga evidente el estancamiento de la economía, la posición del gobierno frente a los empresarios se volverá más débil, y los discursos carecerán aún más de sustento.       

Bienestar y desarrollo parecen ser los únicos indicadores que valora el presidente López, aún y que éstos son consecuencia de un bien administrado crecimiento, sin el crecimiento económico que tanto se necesita, los primeros sólo se darán de forma ilusoria en el corto plazo, para terminar en una situación grave y adversa para todo el país, por otro lado, la confianza hacia éste régimen, sólo se logrará con congruencia, y no circos públicos en los que aparezca Carlos Slim, el gobierno debe ser firme y predecible hasta cierto punto, de otra forma, sin inversión, podemos irnos olvidando del crecimiento, y de todo lo demás.

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